Seducidos

domingo, 11 de septiembre de 2016

Temblores del alma

Entré en la bañera con mi piel hirviendo, quemaba el deseo que tenía por esa mujer, ni toda el agua del mundo podía calmarme, estaba a centímetros de la cosa más rica e irresistible que conocí en mi vida….las piernas carnosas con una forma perfecta, más arriba sus nalgas, eran una manzana dura y carnosa, madura y parada, preciosa, de esas que uno ver por la calle y dan ganas de morderlas y agarrarlas con las dos manos… seguir por su espalda, notando su cintura muy marcada, el sueño de cualquier mujer y terminando con unos hombros muy femeninos, proporcionados a su figura delgada y menuda.
Me apoyé en su cuerpo sin dejar espacios y la pegué a mí. En el instante que hicimos contacto, una electricidad nos recorrió, nuestra respiración se volvió pesada y profunda… hablaba por nosotros, no hacia falta palabras, ella giró la cara y capturó mi boca con su labios metiendo su lengua enredándola con la mía, mis manos las arrastraban hacia mi, su cadera en un movimiento muy sensual de ida y vuelta… deslizaban su sexo suavemente sobre el mío, provocando una gran erección, e hinchando las venas que la mantendrían dura y fuerte . Le devolví el beso de bienvenida… nos devoramos hambrientos, los dos teníamos los labios llenos, unas bocas dibujadas con las que podíamos pasar horas y horas comiéndonos en un placer único.
Continuábamos jugando con nuestras lenguas, lamiéndonos suavemente, respirábamos con la boca abierta, su cara pegada a la mía, primero acariciándome con su mano mi cuello y la nuca acercándome con fuerza hacia ella, Las mías por sus pezones pellizcando de una forma que la hacía temblar, apretando sus senos como si quisiera exprimirla, apoyó sus brazos sobre la pared de la ducha y se inclinó de forma que dejo su sexo casi metido en mi boca haciéndome explotar, regalándose como una virgen ofrecida en sacrificio.
-¿Así está mejor amor?.-Me dijo con vos excitada provocándome, abrió las piernas y sentí como chorreaba en mi boca el agua que caía desde la ducha, latiendo excitada, mi mente se nublaba y mi cuerpo reaccionó con una furia mezclada con deseo que no podía controlar, solo quería escucharla gemir, gritar y llorar como una adolescente en su primera vez …y por ahí empecé metiendo la punta de mis dedos, probando lo mojada que estaba y jugando un momento dentro suyo, con sus jugos esparciéndolos por todo su vientre, frotando muy duro toda la superficie abierta ante mis ojos, introduje mi lengua, y besando sus labios desnudos y recién rasurados. Sentía su respiración entrecortada disfrutando, jadeos suaves se escapaban de su boca …
Yo me la seguía cogiendo mientras le preguntaba con voz complaciente si le gustaba así., mi boca susurraba y la apoyaba con toda mi fuerza hasta el punto de exprimirla, mientras los dos nos movíamos a un ritmo lento pero intenso que nos fascinaba. Y abajo, mi sexo muy mojado, chorreaba, hasta que el orgasmo se hizo inevitable, y cayó pesadamente sobre mis caderas deslizándose suavemente hasta que mi sexo entro abriéndose paso por la acción tibia y jabonada del agua y el jabón, mientras me masturbaba con sus nalgas suaves que me hacían perder la razón.
Ella hecho su cabeza para atrás y nos besamos mordiéndonos la boca, nos succionábamos las lenguas como si quisiéramos arrancarlas, nuestros sexos seguían chorreando y ninguna de los dos podíamos esperar más. La tome de la nuca y le pedí ponerse en la misma posición de antes para cabalgarla entregándome su culo, mientras los labios de su sexo, que se podían ver hinchados y abiertos por la excitación, babeaban y morían de ganas por ser poseídos.
Agarré su mano y la metí entre su entrepierna mientras le decía al oído, masturbate, te quiero escuchar... empezó a gemir más fuerte que antes, con un ritmo muy fuerte y rápido, mientas se retorcía a gusto, yo podía sentir mis cara hervir y mi corazón latiendo enloquecido… ahí estaba la mujer que deseaba, complaciéndome en todo, esperando que me la folle, un sexo inescrupuloso que le separaba las nalgas y se introducía en ella provocando temblores que la hacían gemir de deseo y un suave dolor … ella tembló entera de solo tocarle el agujero. Volví a besar su espalda, subí por los hombros, hasta morder suavemente su cuello …tembló otra vez y gimió hasta gritar de una forma que jamás había escuchado, y volvió a caer con la respiración muy ahogada y empezó a repetir que la rompiera, rómpelo, penétrame hasta que sentí como se deshacía entre sus dedos mientras la ducha no dejaba de caer. Sin aire, sentí su carne abrirse de golpe, su culo dilatado, dejó entrar con fuerza mi sexo, por momentos, la sentía sin fuerzas en las piernas, sostenía sus caderas con una mano pegándola a mi…al escuchar los jadeos y su respiración cortada,empecé a bombearla saliendo y entrando de ella sin piedad…la sentí incapaz de seguir parada, temblaba de placer y gritaba de gusto cada vez que empujaba hasta el fondo y solté todo lo que estaba dentro, la pegué con el cuerpo entero sobre la pared y se la metí muy duro mientras gritaba de dolor disfrutando hasta quedarnos suspendidos en la inconsciencia absoluta. Por un largo instante, esa sensación, cuando sus músculos se contrajeron y todo su cuerpo se paralizo de placer, sentía que no lo olvidaríamos jamás.

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En mi jardín el deseo no tiene límites.