jueves, 29 de abril de 2010

La puerta entre..abierta.

Su puerta estaba entre abierta, la había mirado entrar y salir todo el día en el cuarto de ese hotel, al acercarme a ella y mirar lo que esa ouerta escondía.... Me temblaron los dedos de sólo pensar como se sentiría su piel desnuda, de como el tibio vapor que salía de su cuerpo, llenaba todo el lugar , su fragancia infinita mente excitada cubría mi olfato para oler nada más que lo que ella me daba, su cuerpo, allí tendida en la cama y con la mirada perdida en las olas que reventaban entre las rocas. La espuma aparecía en la ventana sembrando una cortina de dudas... que pensaría ella si la tocaba, que sentiría su piel sensible a las caricias suaves que alguna vez había pensado en darle.

Me quedé un rato mirándole mientras sus nalgas tiritaban en cada golpe de olas, el brillo que escapaba entre sus piernas , acusaba un gran deseo...sus dedos bailando sobre sus nalgas, alentaban la sed que sentía de tocarla... yo detrás de una puerta, y ella tendida en la cama, que más podrían pedir mis ojos... y esa fragancia tibia que lo cubría todo, que más podía pedir mi nariz...esas gotas que corrían por su espalda, como deseaba lamer cada una de ellas....y los suaves gemidos que se escapaban de sus labios, que más podrían pedir mis oídos... deseaba tocarla, como se palpa el pétalo de una flor... era mi sentido perdido y angustiado del tacto que no podía satisfacer.


Finalmente una corriente de aire azotó la puerta contra el muro dejándome a descubierto, semi desnudo y con mi sexo notoriamente hinchado, y esa mano que trataba de sujetarlo para que ella no lo notara...- ¿Hace cuánto rato estás ahí?- pregunto intranquila, pero con una socarrona sonrisa en sus labios...había estado más del que hubiera querido... nunca entendí como di con su puerta. Me miraba con unos ojos asustados he inquietos... -quitate la mano de ahí -me ordeno sin dudar en lo que pedía... y no solamente obedecí, sino que baje la prenda que lo cubría soltando la toalla que traía puesta...- acercate , déjame ver-... mis pasos lentos sólo resaltaban mi alborotado sexo... hasta que sus manos se acercaron timidamente, y con un ligero apretón, susurró palabras de agradecimiento a quien me había traído hasta ella. Luego sus dedos lo recorrieron suavemente como dibujándolo en su memoria... me acerque aún más a ella, y la deje acariciarme todo, sus manos eran verdaderos pinceles recorriendo mis nalgas, y sus labios, gráciles recorriendo el erecto sexo frente a sus ojos. Mis rodillas se doblaban, tras cada roce de su boca, y mi corazón se apretaba dentro asficciando mis pensamientos...

Entonces me dejé caer en su lecho, y ella como serpiente se fue enredando en mi, deslizando su ardiente cuerpo sobre mi piel... como si estuviera bañada en aceites. Mientras ella se deslizaba sobre mi, mis manos acariciaban sus tibias nalgas y mi nariz, aprovechaba sus fragancias... ese particular olor formado por deseo y sudor. hasta que por fin nuestras bocas se acomodaron para beber de cuerpos, gozar del sexo del otro, y compactarse en exquisito vaivén.... los gemidos de ambos, acallaron las olas e hicieron desaparecer el mar. Eramos sólo nosotros, bebiendo de nuestros sexos mojados...temblábamos como niños en su primera vez, no nos conocíamos, pero sabíamos exactamente que hacer. Cada movimiento, cada caricia, cada beso...caían justo donde tenían que caer. Y luego como si fuéramos velas encendidas, nos fuimos mezclando entre aromas y sabores. Por fin todo término en jadeos y orgasmos, y bebimos de ellos hasta que se hartaron Se tendió en la cama y abrió sus piernas para que yo entrara en ella, aún entre temblores, y mi cuerpo se hizo al de ella para resbalar en su interior quebrando las barreras de la angustia y deseo, que ambos rogábamos obtener ese día... y los orgasmos se sucedieron uno tras de otro hasta caer extenuados entre las sábanas desordenadas que cubrían el lecho donde se había cocido el deseo....

Don Juan De Marco

martes, 27 de abril de 2010

Deseos..


" He deseado que eas una mujer entre mis sabanas, completa, apasionada y sudando deseo entre mis dedos, mi boca, sorbe cada gota de tu insaciable sed de amor y deseo.
He deseado que seas agua para labar mis labios con tu exquisito nectar derramado.
he deseado que seas luna, para tenerte entre mis manos cada noche. He deseado que seas sólo una estralla entre mis dedos y sabor entre mis labios.
Dejame seguir arropado entre tus piernas y encalidecer tu alma..."

Don Juan de Marco