Seducidos

domingo, 4 de mayo de 2014

Suave agonía.

"Dormía... una de mis manos bajó a sus nalgas, le subí el vestido resbalando por su cintura, acaricie sus senos bajo las suaves telas de seda, mientras, su cuerpo entumecido se estremecía... se fue acomodando a mis caricias, sabía que le excitaba, con mis dedos fuí dibujando la linea que las separaba y rodeando sus casquillos , suavemente esculpía sus formas hasta volver a la lineas de vellos que bajaban por su vientre terminando en su sexo, y los hundí hasta que desaparecieron en la humedad de sus sus carnes... sólo senti escapar un ligero gemido que ronroneaba entre sus labios... su vientre se elevaba levantando su cintura como una ola suave  de una  tranquila bahía, separé sus piernas para entrar suavemente en ella empapandome de sus húmedas paredes, gimió delirante entre sabanás negras, mientras sus labios se secaban. Sus gemidos se volvieron gritos de agonía, y fue sediendo a los espacios  que mi sexo exijía... luego la muerte súbita la cubría, y sus ojos se cerraron para presentarse brillantes a los míos, el sól de la mañana los iluminaba como joyas recién talladas... sólo los besos le acompañaron mientras su vientre volvía a la calma, luego de la tempestad que le había sorprendido dormida..."

Don Juan De Marco, entre tempestades....