Seducidos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cartas de Dulcinea... De "bello presagio" 16 de junio de 2009.

Bendita maldición que me hace suspirar cuando te siento cerca, tan cerca de mi pero tan lejos.

Sé que me deseas al igual como yo lo hago y seré eternamente tuya aqui en este espacio, siendo tu cielo, siendo tu dia de luz, tu claridad y ese oasis q necesitas. Seré siempre tu amante, la de los gemidos, la chica que sueña contigo, la chica que corre al baño cada vez que el deseo la hace recordarte, la chica del bar, la chica del tango, tu fantasia en rojo Ayanay...

Conoces mi piel mejor que cualquier otro, conocer mi deseo...

Bebe de mi cuantas veces quieras y perdamosnos en ese olor a sexo, a pasión, quiero tu sabor y mi sabor en mi boca, quiero tus dedos en mis labios mientras mi vientre aún se mueva contigo dentro.

Es imposible para mi no amarte, lo sabes, me gusta sentirme viva!!! me gusta, te amo y por eso te dejo libre amor, no puedo encarcelarte, perderias tu belleza y dejarias de ser mi Quijote adorado y yo dejaria de ser tu Dulcinea, dejarias de ser Mi Don Juan y yo dejaria de ser tu Doña Ana.

Como sabes si has amado a una mujer alguna vez?, yo lo sé, sé como tú amas a las mujeres, sé como me amas.

Todo en mi se volvia poema gracias a ti, gracias a tus labios, a tus caricias y a tu deseo, si soy una oda a la lujuria y a la sensualidad es gracias a tu pasión y a lo que despertaste en mi, soy feliz, contigo en mi piel y aprendiendo a amar.

En tu piel, en mi piel por siempre...

Katy

http://nectares.blogspot.cl/2009/06/bello-presagio-los-labios-de-ayanay.html

martes, 20 de septiembre de 2016

El juego de los Cisnes.

Al entrar en la habitación, sentí el vapor del baño inundándolo todo, acababa de bañarse y estaba acostada boca abajo en la cama, y enredada entre las sabanas desnuda, la mirada perdida en la luz que entraba por la ventana mirando hacia la cabecera de la cama, me daba la espalda y en consecuencia no podía ver sus ojos. Acostumbraba masturbarse cuando estaba a solas. Entonces me pidió que le levantara un poco la cola y pusiera una almohada de plumas bastante abultada a la altura de su pelvis y que me sentara en el sitial a los pies de la cama, que no la detuviera, que le excitaba que le mirara. Sabía bien lo que tenía que hacer. Con el culo un poco arriba paso su mano por debajo del vientre hasta que sus dedos alcanzaron la fuente del deseo.Metió su mano entre las piernas e introdujo sus dedos suavemente en su sexo, como le hace el cuello de un cisne al hundirlo en las aguas para alimentarse. Acariciaba suavemente sus labios vaginales agitando su piel , exactamente como el cisne las aguas. Comencé a masturbarme al tiempo que percibía como ella subía la temperatura a la cama. Aumentó el ritmo cuando percibió lo que hacía, percibía mi aliento agitado, luego la perdí, ella parecía desaparecer para mi y se sumergía en sus sensaciones olvidando casi que le miraba. Le hice cosquillas con mis dedos sobre su espina dorsal bajando delicadamente desde su cabeza hasta la baja espalda, su reacción fue arquearse aún más, lo cual hizo que su culo quedara más arriba, duro y redondo apoyado delicadamente sobre el plumón. Mis manos se posaron sobre sus nalgas abriéndolas despacio, apoyando los pulgares bien al borde del agujero rosado y contraído, para abrirlo al máximo posible, súbitamente le dejé sentir mi lengua recorrer toda la piel que le rodeaba, logrando contraer sus músculos suavemente, llenando por completo su cavidad con mi saliva. Este primer lamido, franco y pleno, le hizo gemir con exquisita ternura, era una niña consentida que se dejaba querer melosamente.
Continué con ellas haciendo serpentear mi lengua por sobre todo su rosado y delicioso paraíso de una forma ardiente, como si estuviera probando el más delicioso de todos los bocados. Sus dedos, no dejaban de entrar y salir de su sexo, danzando sobre el pequeño pedazo de seda que brotaba de entre sus labios empapado por el accionar de sus caricias, hundirlo y peyiscarlo suavemente con sus dedos.
Luego de un rato, puse mi dedo medio bien en punta y comencé a ejercer presión en la puerta de su rosado agujero. Su mano empapada de los fluidos, acariciaba mis dedos esparciendo el néctar que arrancaba furioso de su sexo, hasta que mis dedos estaban tan suaves y untados, que al presionar nuevamente sobre el agujero, cedió suavemente a mi bombeo y masaje delicado, permitiendo la entrada suave, y casi por completo.
Acompasado a la masturbación de sus dedos, los movimientos de los míos, hacían que la misma entrara y saliera ejerciendo en cada exploración más y más presión, lo que lograba, era ponerla más caliente, excitada a más no poder, gemía y jadeaba como tragando todo el aire de la habitación. Ya no solo se masturbaba frenéticamente, sino que ahora levantaba la cola más alto presionando aún más la profundidad que podían alcanzar mis dedos.Imploraba profundidad. Se dilato como si toda su vida hubiese estado esperando ese dedo.
Mientras sentía el dedo deslizarse por completo hacia su interior, inmediatamente comenzó a empujar sus nalgas hacia mi mano, acoplando el ritmo perfectamente a la masturbación que llevaba con su mano, aceleraba el ritmo.-"Si por favor. Así, no pares".- suplicaba, mientras yo empujaba con más fuerza, totalmente abandonada al placer, mientras sentía una bola de fuego crecer en su interior que le anunciaba, el mejor de los orgasmo. Ella continuaba cada vez más rápido con su festín cuando de golpe no aguantó más y acabó con todo su ser en un orgasmo lleno de espasmos y gemidos que parecía no tener fin. Sostuve mi posición aprovechando el placer que sentía hasta el último instante, apretando hacia adentro mientras su agujero se contraía y abría junto con los espasmos mientras gimoteaba de placer cayendo agitadamente sobre las sabanas revueltas por el juego que acababa de tener. Retiré el dedo suavemente de su interior, procurando no detener sus orgasmos, ni crearle dolor. Completamente agotada y feliz se dejó caer sobre la cama nuevamente empapada de sudor, con risa agitada y temblores que seguían batiéndola como una gelatina. Aún con el culo apoyado sobre el plumón, podía ver como se contraía el agujero tras cada nuevo orgasmo, uno tras otro, y sin pensarlo mientras ella cerraba sus ojos y trataba de volver a la calma, bajé la bragueta de mi pantalón, apoyando mi sexo sobre él y hundiéndole despacio, hasta introducir la la morada cabeza que succionado por las contracciones, no tardó en derramarse por la excitación haciendo aún más agradable sus orgasmos mientras me enterraba suavemente en ella.
Y ahí quedamos, uno dentro del otro tirados sobre el plumón recuperando el aliento de tan insinuante juego.

Juan de Marco ... el juego de los cisnes.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Hazme morir... (La última noche con Medea).

"Sólo sentí sus gemidos entre los vibradores, cuando entre, ella estaba agazapada y con sus manos atrapadas entre sus piernas, la vi temblar y quebrarse entre jadeos, chasquear su deseo. Agitada, gritaba entre dientes, ven aquí, aprovecha la humedad de mi cuerpo, la sabia que corre entre mis piernas, ven, desnúdate sin pudor, déjame verte mientras lo veo crecer, calmará mi noche. Hazme, morir.


Sus nalgas y senos se movían al compás de una danza salvaje, eran retorcidos por sus propias manos. El calor entre piernas, sus dedos no dejaban de entrar y calar profundo mientras yo me desnudaba para ella.Cuando lo estuve completamente, me acerqué a ella y sin palabras de buena crianza, sólo abrió sus piernas y pidió que la devorara... fue ahí donde descubrí que entre sus manos, el consolador de particular color, salía de dentro de ella, para entregarlo mojado, y listo para ser usado en cualquier momento.... no necesitaba nada, ya estaba temblando antes que mi lengua siquiera la rozara, y empapado lo pegó a mi boca apretando mi cabeza hacia sí, y enloqueció en gemidos, sus jugos me ahogaban, estaba tan mojada, que no deje de beberla hasta que sus piernas se cerraron sobre mi espalda y se sumió entre lamentos y gozo.


Antes que lograra impedirlo, enterré profundamente mis caderas entre sus piernas hundiendo toda mi humanidad en ella, empujando su placer al límite, al llanto, a gritos y palabrotas vulgares, que escapaban de su boca.. gemía como una gata herida y se doblaba para enterrarse aún más.... no pude contener mi excitación y me desvanecí entre sus piernas soltando todo el néctar dentro de ella, expulsado a chorros.... y salí de ella para soltar el segundo aliento sobre su vientre, dejando que mis dedos le siguieran consintiendo placeres mientras se desvanecía sin decir palabra... su cuerpo cayo inerte, parecía suspendida en el aire, sin soltar sus piernas amarradas entre si tras mi espalda y unas manos unidas en oración y suplica, le cerraron el paso a mis ganas pidiendo clemencia, mientras soltaba a delicados chorros todo lo que yo había dejado dentro...


Una vez su cuerpo calmo, le fui comiendo a sorbos cada milimetro de piel mientras sus carnes temblaban.. Luego deje mi sexo apoyado suavemente en sus labios, dejando que se alimentara de mis restos de deseos ... Ya estaba lejos, levitando entre el éxtasis y el placer de haberme hundido en el juego que sin mi había empezado".

Juan De Marco... Del Falo y la Berenjena ...

http://pasionesdemedea.blogspot.cl/2011/04/el-falo-y-la-berenjena.html

 "

domingo, 11 de septiembre de 2016

Temblores del alma

Entré en la bañera con mi piel hirviendo, quemaba el deseo que tenía por esa mujer, ni toda el agua del mundo podía calmarme, estaba a centímetros de la cosa más rica e irresistible que conocí en mi vida….las piernas carnosas con una forma perfecta, más arriba sus nalgas, eran una manzana dura y carnosa, madura y parada, preciosa, de esas que uno ver por la calle y dan ganas de morderlas y agarrarlas con las dos manos… seguir por su espalda, notando su cintura muy marcada, el sueño de cualquier mujer y terminando con unos hombros muy femeninos, proporcionados a su figura delgada y menuda.
Me apoyé en su cuerpo sin dejar espacios y la pegué a mí. En el instante que hicimos contacto, una electricidad nos recorrió, nuestra respiración se volvió pesada y profunda… hablaba por nosotros, no hacia falta palabras, ella giró la cara y capturó mi boca con su labios metiendo su lengua enredándola con la mía, mis manos las arrastraban hacia mi, su cadera en un movimiento muy sensual de ida y vuelta… deslizaban su sexo suavemente sobre el mío, provocando una gran erección, e hinchando las venas que la mantendrían dura y fuerte . Le devolví el beso de bienvenida… nos devoramos hambrientos, los dos teníamos los labios llenos, unas bocas dibujadas con las que podíamos pasar horas y horas comiéndonos en un placer único.
Continuábamos jugando con nuestras lenguas, lamiéndonos suavemente, respirábamos con la boca abierta, su cara pegada a la mía, primero acariciándome con su mano mi cuello y la nuca acercándome con fuerza hacia ella, Las mías por sus pezones pellizcando de una forma que la hacía temblar, apretando sus senos como si quisiera exprimirla, apoyó sus brazos sobre la pared de la ducha y se inclinó de forma que dejo su sexo casi metido en mi boca haciéndome explotar, regalándose como una virgen ofrecida en sacrificio.
-¿Así está mejor amor?.-Me dijo con vos excitada provocándome, abrió las piernas y sentí como chorreaba en mi boca el agua que caía desde la ducha, latiendo excitada, mi mente se nublaba y mi cuerpo reaccionó con una furia mezclada con deseo que no podía controlar, solo quería escucharla gemir, gritar y llorar como una adolescente en su primera vez …y por ahí empecé metiendo la punta de mis dedos, probando lo mojada que estaba y jugando un momento dentro suyo, con sus jugos esparciéndolos por todo su vientre, frotando muy duro toda la superficie abierta ante mis ojos, introduje mi lengua, y besando sus labios desnudos y recién rasurados. Sentía su respiración entrecortada disfrutando, jadeos suaves se escapaban de su boca …
Yo me la seguía cogiendo mientras le preguntaba con voz complaciente si le gustaba así., mi boca susurraba y la apoyaba con toda mi fuerza hasta el punto de exprimirla, mientras los dos nos movíamos a un ritmo lento pero intenso que nos fascinaba. Y abajo, mi sexo muy mojado, chorreaba, hasta que el orgasmo se hizo inevitable, y cayó pesadamente sobre mis caderas deslizándose suavemente hasta que mi sexo entro abriéndose paso por la acción tibia y jabonada del agua y el jabón, mientras me masturbaba con sus nalgas suaves que me hacían perder la razón.
Ella hecho su cabeza para atrás y nos besamos mordiéndonos la boca, nos succionábamos las lenguas como si quisiéramos arrancarlas, nuestros sexos seguían chorreando y ninguna de los dos podíamos esperar más. La tome de la nuca y le pedí ponerse en la misma posición de antes para cabalgarla entregándome su culo, mientras los labios de su sexo, que se podían ver hinchados y abiertos por la excitación, babeaban y morían de ganas por ser poseídos.
Agarré su mano y la metí entre su entrepierna mientras le decía al oído, masturbate, te quiero escuchar... empezó a gemir más fuerte que antes, con un ritmo muy fuerte y rápido, mientas se retorcía a gusto, yo podía sentir mis cara hervir y mi corazón latiendo enloquecido… ahí estaba la mujer que deseaba, complaciéndome en todo, esperando que me la folle, un sexo inescrupuloso que le separaba las nalgas y se introducía en ella provocando temblores que la hacían gemir de deseo y un suave dolor … ella tembló entera de solo tocarle el agujero. Volví a besar su espalda, subí por los hombros, hasta morder suavemente su cuello …tembló otra vez y gimió hasta gritar de una forma que jamás había escuchado, y volvió a caer con la respiración muy ahogada y empezó a repetir que la rompiera, rómpelo, penétrame hasta que sentí como se deshacía entre sus dedos mientras la ducha no dejaba de caer. Sin aire, sentí su carne abrirse de golpe, su culo dilatado, dejó entrar con fuerza mi sexo, por momentos, la sentía sin fuerzas en las piernas, sostenía sus caderas con una mano pegándola a mi…al escuchar los jadeos y su respiración cortada,empecé a bombearla saliendo y entrando de ella sin piedad…la sentí incapaz de seguir parada, temblaba de placer y gritaba de gusto cada vez que empujaba hasta el fondo y solté todo lo que estaba dentro, la pegué con el cuerpo entero sobre la pared y se la metí muy duro mientras gritaba de dolor disfrutando hasta quedarnos suspendidos en la inconsciencia absoluta. Por un largo instante, esa sensación, cuando sus músculos se contrajeron y todo su cuerpo se paralizo de placer, sentía que no lo olvidaríamos jamás.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Tarde de Sabado, horas extras.

Ardiendo y completamente desnudos, corrimos de la mano hacia la oficina y despejando el escritorio salvajemente me empujó dejándome caer. Tras un breve juego de poderes, separó mis rodillas dejando mi sexo a su entera disposición. Lo miraba reprimiéndose, mientras sus pulgares acariciaban suavemente mis testículos. Jadeando me relajé, a sabiendas de que iba a hacerme el inolvidable fellatio que insistentemente había prometido durante nuestras conversaciones seductoras en el pasillo de la oficina.
Sujetó mis muslos abriéndolos. Cada vez que gemía jadeante, me mordía suavemente.
Se acercaba al tronco, noté su lengua titilar febrilmente sobre el glande… La corrida era inminente. Tras los espasmos, apreté mis labios para no alertarle sumido en el más intenso de los placeres. Ella frenó momentáneamente, pero no despegó sus labios, lo presentía tras mi silencio, y dejé que mi naturaleza actuara. Tuve que apartar su cabeza porque, mientras recuperaba el aire, ella volvía a lamerme como si la vida se le fuera en ello, y volvía a detenerse. Se giró sobre mis caderas, terminando de tirar todo lo que restaba del escritorio, hasta que formamos un perfecto 69.
La cabeza entre sus muslos y mi lengua apasionadamente jugando con su vulva, enredándose mi lengua entre sus vellos, intensificaban su excitación demorando el instante en el que alcanzaría su clítoris. Sin dejar lugar a réplica, se giró sobre la espalda y comenzó a cabalgarme. Se rozaba enérgicamente, hasta el punto de hacerme daño en la piel que cubría mi sexo. Nadie me había explicado que el sexo con una mujer pudiera ser tan doloroso. Pero yo no me quejaba. Ver cómo perdía el control sobre mí, compensaba aquella molestia y oír sus intensos gemidos mientras alcanzaba el orgasmo, hacía que todo dolor desapareciera, todo era sexualmente más gratificante que muchas otras experiencias, hasta caer rendida a mi lado aún temblando su vientre. Luego tomó delicadamente mi sexo y lo colocó en su boca , succionándole, y haciéndolo desaparecer en la profundidad de su garganta, hasta que sentí que todo empezaba a dar vueltas y que todo desaparecía a mi alrededor.... despegué por unos instantes ahogándome en mi orgasmo, y sólo volví a verla cuando temblaba entre sus dedos mientras recogía hasta las últimas gotas que resbalaban sobre mi pene aún endurecido, por tan excitante momento.
Sentimos ruidos en el privado siguiente al de ella y corrimos a escondernos al baño... ahí permanecimos por largo rato aún jadeantes y mirándonos como si recién nos descubriéramos....

Don Juan De Marco