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Me acuerdo que ya era de noche; Habías venido a buscarme después de que habíamos terminado. Cuando quisiste hablar, puse un dedo en tus labios, deslicé mi mano a tu entrepierna, hasta vencer con los dedos tu humedad que podía oler; Tu sexo soltaba esa fragancia que ya conocía. Entré al auto y recliné la butaca. Me acuerdo que mis dedos abrieron tu entrepierna, mientras abría mi pantalón; me escabullí empujando tus caderas, mientras jadeabas y gemías. No necesitábamos hablar, sólo juntar nuestras ganas... El mundo desapareció olvidándonos donde estábamos, y entre orgasmos, embestidas y jadeos, exorcizamos nuestros miedos, hasta corrernos juntos, no había tiempo ni espacio para las explicaciones. Me acuerdo que bajé del auto y te dije: -Vuelve cuando estés preparada.- y cerré las puertas de mi casa, viendo como echabas a andar el auto y desaparecer.... Juan de Marco. para "Artesanos de la palabra."