Seducidos

viernes, 29 de julio de 2016

Orquídea Roja



Al rojo carmesí que envuelve mi vida, a aquellos senderos donde busco y me pierdo, que tantas veces he recorrido y profanado.....  de donde bebo día a día, de sus empalagosos manjares, donde aquellos cabellos de ángel me acarician y humedecen los  labios,  donde pierden el rumbo, donde pierden cordura, donde la locura no tiene fondo....
 A la vulva estancia húmeda que regurgita  a  manantiales, al recinto que me atrapa, a  la locura insomne de mis placeres y deseos... donde nacen los gemidos  y rompe en olas el candente vientre, dónde tiembla la pequeña lengua que atrapo entre mis labios, donde se agita el alma y duerme un orgasmo.
A  los jadeos infinitos que provoco, a la morada que habito para mantener mi fuego encendido...

 Mi placer culpable... Al tesoro que esconde los secretos más íntimos de la orquídea que cultivo,
rescato y mojo. Al camino a la perdición y los placeres más antiguos.
Déjame beber,  déjame encontrar el cáliz, déjame descubrir todos los secretos que he de develar....  déja acercarme al último sendero; el que me vio nacer y en el que he de morir después de estar en él cautivo.

Don Juan…  el jardín que habito.

viernes, 22 de julio de 2016

El despertar, después de romper el pacto....


" ... Creí que me sentirías apenas tocara tu piel... me acerqué sin hacer ruido y destape tu cuerpo corriendo las suaves sábanas que te cobijaban... al verte desnuda y observar tu sexo, note que tus labios permanecían pegados... estaban arrugados por la calidez de la noche... .parecían muertos.
Entonces mis dedos formaron cual artesano la forma de tus senos. Apenas rozaba sobre tu piel...corrí tus piernas para abrirlas y acaricie con mi lengua la difunta piel... gemiste adormilada...y repetiste ...buenos días, ¿no fue un sueño verdad? ... y los suspiros fueron llenando el silencio de la tibia habitación.. hasta que por fin se abrieron cual cálida rosa por el sol acariciada...la humedad brotó  de dentro separando la piel... y la fragancia de la noche en tu sexo, perfumo mi despertar, se convirtió en almizcle... suspirabas mientras mi labios satisfacían todos tus deseos y mis manos acariciaban tus senos, despertando los pezones dormidos endureciendo su deseo...

y de flor marchita te convertiste en fruto maduro... el color enrojeció tu piel y tus caderas serpentearon entre las sabanas, mientras te ibas mojando por dentro, haciendo que tu cuerpo se convirtiera en agua sagrada..."



Don Juan de Marco, despertando a Macarena.

martes, 19 de julio de 2016

La piedra de Jade

Acaricié sensualmente su cuerpo, apenas rozando su piel, poco a poco conecté con su erotismo. Baje a sus senos con ligera delicadeza, circularmente y con distintas presiones, despertando su energía sexual que florecía entre sus piernas, en su sexo, y lo podía sentir por el movimiento ondeante de su vientre, sus susurrantes gemidos, y el silbido casi imperceptible de sus labios. Mis manos bajaron por su vientre , mientras mis dedos danzantes jugaban con la sensualidad suave de los oleajes de su vientre, hasta llegar a sus suaves labios vaginales tibios, húmedos y abiertos. Gire suavemente   acariciando en círculos la sensualidad suave del botón de seda.

En mis manos estaba el Huevo de Jade, de un profundo verde, tan suavemente pulido, que cualquier gota que lo mojara, bajaría sin apenas percibirlo.

Coloque la base más ancha del huevo delicadamente sobre su sexo, y tras ligeras contracciones, fueron cediendo mientras lo hundía, finalmente se perdió entre sus carnes, a la vez que un ligero gemido escapaba desde lo más hondo de su alma. sólo lo fui empujando hacia dentro, hasta que su piel lo volvió a cubrir todo, viéndolo desaparecer ante mis ojos. Ejercía  presión, mientras el huevo seguía su camino por el primer tercio de la vagina, que es donde se cierran los músculos para llevarlo aún más adentro. Parecía no sentir el huevo, y le pedí que apretara suavemente sus muslos, halando la pelvis hacia arriba, como si estuviera reteniendo la lluvia dorada. Visualiza y siente el huevo de jade dentro de ti. Aprieta y suelta suavemente, relájate, y vuelve a repetir una y otra vez.


Intenta mover el huevo hacia adentro y vuelve a empujar afuera, lentamente, no lo dejes salir....con sensualidad e intención, conectándote profundamente con tu esencia de mujer.

Todo era ahora silencio, el mundo desaparecía entre ella y yo, pendían en el aire fantasías y sentimientos, puros y simples. Anda, trata de mover el huevo de lado a lado. Primero, moverlo a la derecha, contrayendo todo lo que hay en esa dirección. Haz un movimiento similar con tus músculos del lado izquierdo para movilizar el huevo hacia el otro lado. Visualiza y dibuja dentro de ti estos movimientos, te será más fácil trasladar el huevo de jade en la dirección deseada. Deja que baile dentro, déjate acariciar por el huevo y disfruta su forma, su dureza, su suavidad, como si yo estuviera dentro. Descansa cuando te sientas cansada. Así nace la energía  y es importante la pausa para que tu sexo lo asimile y todo el cuerpo se beneficie de ello. Simplemente déjalo ahí, dentro de ti, y agradece por la caricia. Coloque la mano derecha sobre su pecho,  a la altura del corazón y mi mano izquierda sobre su vientre. La dejé respirar suavemente, transmitiendo mucha paz y tranquilidad a su piel, las caricias se hicieron tan suaves como la piedra de jade que mantenía dentro.  visualicé el huevo bailando dentro de ella, deseaba estar ahí, como una suave y radiante energía que le mojaría por dentro, quería nacer como un estero , como un suave caudal de zumo, pegajosa y espumante, hasta convertirme en un caudal de deseo, en mareas de angustia, y le pedí que empujara suavemente hasta volver el huevo de jade a mis dedos. Cuando
broto de dentro, un largo gemido acompaño la sensualidad extrema de la escena, y viéndola suave y mojada , aproveché para hundir mi sexo en ella y empuje imaginando el huevo dentro, sentí como su sexo me envolvía con extrema sensibilidad, y pidiéndome un ritmo apasionado. Dirigió cada una de mis embestidas hasta alcanzar la presión deseada y liberar el éxtasis acumulado dentro, para explotar y diluirse entre jadeos, desapareciendo en silencio frente a mis ojos sorprendidos y extasiados. Mojada por dentro, deja que la sabia escurra suavemente entre tus labios, disfruta ese instante de humedad, y percibe su cremosa esencia corriendo suavemente por sus muslos, y así se entiende la esencia del Jade.

Don Juan y el huevo de jade.

lunes, 18 de julio de 2016

Lirio Negro

Su rostro se suavizó. El odio aún era patente en sus ojos, pero el resto de su cara formó una sonrisa destinada a seducirme. Subió su falda y una de sus piernas sobre el sofá dejándome ver la humedad en su ropa interior. Comenzó a acariciarse el tobillo mientras me miraba. Mi orden había sido muy clara. Tenía que excitarme hasta romper la indiferencia con la siempre la había mirado, y así lo estaba haciendo, a pesar del odio que sentía por mí en aquellos momentos y que su rostro ya no podía reflejar, porque su prioridad era la seducción y él único camino para que alguna vez existiera algo entre nosotros. Siguió acariciándose el tobillo un instante mientras mis ojos se fijaban en los suyos sin siquiera pestañear, tan fríos como para conseguir llevarla hasta el fondo de sus posibilidades. Después, subió las caricias hacia la pantorrilla. Era firme y bien torneada. Pero la frialdad de mi mirada le ordenaba que debía ir más allá, hasta que al fin alcanzó sus muslos abriendo suavemente el camino al paraíso. Al tiempo sus manos se deslizaban hacia arriba, subiendo la ajustada falda al límite de sus costuras, aunque con cuidado de no enseñarme más que las piernas. A pesar de odiarme por mi engreída posición, conocía el juego. Dejar lo más importante para el final.
Se dejó caer en el sofá. Abrió las piernas y siguió acariciándoselas mientras me miraba con cara lasciva. El odio que la consumía estaba desapareciendo bajo un torrente de pasión como nunca antes había conocido. Estaba disfrutando de sus propias caricias tanto como yo de mirarla.
Sus manos reptaron rápidamente hacia sus senos abriendo suavemente los botones de su blusa, acariciándolos sobre la sedosa tela. Bajo los hilos de seda, apareció uno de sus pezones emergiendo sugerente y notablemente desnudo, y fue justo ahí donde se detuvo y se dedicó sus mayores caricias, mientras no dejaba de mirarme en ningún momento, al tiempo que abría y cerraba sus piernas varias veces para incitarme.     Abrió la boca para intentar decir algo, pero sus palabras no llegaron a salir, el aire se agolpaba en sus pulmones y la excitación no le dejaba decir nada , sólo hacía temblar sus labios. También le ordené que no podría llegar al orgasmo hasta que yo se lo permitiera. Podría disfrutar de su cuerpo, y si lograba contenerse, disfrutaría del mío, pero no podría llegar al clímax si no se lo permitía.
Sus manos ya se habían perdido por debajo de la blusa ya desordenada y casi completamente abierta, acariciaba sus pechos directamente sin nada que se interpusiera entre ellas, mientras que la otra se había deslizado por debajo de su falda.
Ya no le importaba que yo pudiera ver sus bragas, que tampoco cubrían gran cosa, puesto que se las había apartado a un lado para poder acariciarse sin pudores, su cabeza ya no respondía a razones ni seducciones planificadas, estaba fuera de su mente, e inmersa en lo más profundo de su ser.
Con movimientos cada vez más frenéticos introducía sus dedos en el interior de su cuerpo y los volvía a sacar, frotándolos sobre su sexo ya mojado y repitiendo cada vez más toda la operación. Muy a su pesar, comenzó a jadear, siempre sin dejar de mirarme fijamente, como gesto de sumisión y de sometimiento, puesto que todo lo que hacía era por mí y para mí.
Le sugerí al oído; Serás sumisa y obediente. Tu mayor deseo en esta vida será  obedecerme. Cuando hagas el amor, o practiques cualquier clase de sexo, tu placer quedará supeditado al mio. Cuanto mayor sea tu placer, mayor será el mio. Nunca llegarás al orgasmo antes que yo te lo permita, aunque lo harás si te lo pido, pero siempre para mi  gozo. Harás todo cuanto yo te diga.
A medida que escuchaba mis palabras, el ritmo de las caricias iba aumentando. Sus jadeos eran más ruidosos y había mojado el sofá con sus néctares más dulces. Podría haber estado toda la tarde masturbándose de aquella forma sin llegar al orgasmo, porque yo se lo había prohibido, pero mi trabajo ya estaba hecho.Su rostro reflejaba un placer y una frustración extrema. Deseaba llegar al clímax. ¡Necesitaba llegar!.
Me alejé de ella, puse mis piernas entre las suyas, y me arrodillé para acercar mi rostro al lirio negro, dónde aún sus manos continuaban acariciándole, al sentirme tan cerca, sus ojos se cerraron y sacaron sus manos para que me hundiera , pero justo antes de siquiera tocarla, soplé suavemente entre sus vellos, para que sintiera mi respiración tan cerca que detuviera su corazón, y mientras sus piernas temblaban y su sexo se habría entregando la fragancia más profunda del Lirio, pronuncie las palabras mágicas "ahora vas a tener el orgasmo más fuerte y largo de toda tu vida. Jamás en toda tu existencia habrás tenido un placer como el que vas a disfrutar, y jamás volverás a tenerlo con nadie, incluyendo tu marido. Tan solo cuando yo quiera podrás volver a disfrutar del extremo gozo que va a recorrer tu cuerpo….. " ,
y todo tan cerca, que su cuerpo empezó a jadear con fuerza, se estremeció varias veces con increíbles espasmos. Su mano volvía golpeando y acariciando su sexo al ritmo de los gemidos, hasta que derramó todo eso que venía desde lo más profundo, hasta soltarlo sobre el sofá, gimiendo y llorando de placer, repitiendo los espasmos hasta levantar la vista y viéndome salir de la habitación sin siquiera haberla tocado,  repitiendole al alejarme "disfrutas del placer del orgasmo, y cada vez que recuerdes éste, lo relacionarás conmigo. Sabrás que yo tuve mucho que ver con él, pero no sabrás exactamente como. Y secretamente, muy en tu interior, desearás fervientemente volver a encontrar este placer como sea. Y sabrás que solo lo podrás volver a tener conmigo."
Las convulsiones seguían estremeciendo su cuerpo, que casi sin fuerzas había caído tumbado sobre el sofá mientras seguía retorciéndose. Poco a poco, fueron haciéndose más largos hasta desaparecer. Su cuerpo quedó inmóvil. Su respiración era larga y cansada.
No tenía fuerzas para moverse. Su voluntad ya no existía. Su mente ya no era suya. Su sumisión era completa.

Don Juan,respira cerca del Lirio Negro.


viernes, 1 de julio de 2016

Simplemente Amapola.

Entre las sabanas revueltas, noche a noche, construía sueños que humedecían sus muslos, sus dedos descendían mágicamente llevados danzando entre ilusiones creadas a través del inconsciente, siempre se detenían en el mismo lugar y no terminaban de danzar hasta que despuntaba el día y era despertada por el canto de las aves y los tímidos y tibios rayos de sol que se colaban entre las telas de sus delgadas cortinas. El vaho de la ventana reflejaba el calor que emergía de su carne, y los dedos impregnados de delicadas fragancias , acusaban que sus sueños no eran esencialmente amorosos, si no,  sexualmente vivos.

 La piel aún estaba tibia y suave, su ropa interior mojada. Las delicadas campanillas de sus senos se mantenían erguidas acariciadas por imágenes, que seguramente , se agolpaban en su mente  antes y durante el sueño. Su corazón parecía agitado, pero tranquilo, sus labios, arrugados... y entre sus pliegues la espuma acusaba todos sus deseos apagados por la danza de sus dedos.Al abrir los ojos se veía inexplicablemente semi desnuda y desordenada. Muchos dicen que en los muros de Amapola, hay gemidos colgantes como telas de araña, como capullos de mariposa, son blancos, casi transparentes ... cuelgan como hilos en cada rincón, están mojados a la espera que se abran para liberarla de sus sueños. Dicen que el artista es un apasionado escritor que entra en su cabeza, tan sutilmente, como una gota de sudor derramada y es absorbida por su piel entibiando su sangre, despertando el inconsciente, como una  cenicienta creadora de sueños. Así despierta cada día, con la danza de sus dedos tibios y juguetones, con sus piernas abiertas al deseo, con sus senos endurecidos por sus manos, y con marcas que van dejando cada contracción, cada jadeo , cada delicado orgasmo entre sueños. Sin embargo, no deja de leer al extraño seductor, ese que imagina tras cada letra de sus relatos, tras cada palabra, tras cada caricia y gemido lúcido hasta que le gana el sueño y se queda dormida. Noche a noche, éste vuelve a visitarla y le va contando cada uno de sus relatos, pero en sus sueños , está vivo

entre sus piernas y son dibujados por sus dedos danzantes. 
Amapola, despunta el día, ve a lavar tus sueños en la bañera de porcelana, y deja que tus dedos sigan danzando noche a noche, hoy estaré contigo.

Don Juan De Marco