sábado, 14 de noviembre de 2015

Vuelve a ser sin culpas.....



En el fondo de ese amor, bajo la vasta tienda de deseo y excitación que sentía al verla desnuda, mientras él hablaba de su infancia recobraba, también, la inocencia, una inocencia mucho mayor que la primera pues no brotaba de la ignorancia, sino del puro deseo que sentía por poseerla sin culpas, sin pudor, del temor, o de la neutralidad de la experiencia, sino que nacía como un oro puro y refinado, producto de muchas caricias seleccionadas desde su inocencia, de lo que sentía al tocarla y sentir como gemía y jadeaba de placer, del rechazo voluntario de las culpas; nacía, tras múltiples profanaciones, del valor que emanaba de capas del ser mucho más profundas, inaccesibles a la juventud.

El deseo, la excitación que le producía, el placer de tocarla sin detenerse si siquiera en lo que decía que era sagrado, su genital era hermoso, suave, jugoso... ¿ porqué debería de sentir culpa, si era un deseo puro? . le gustaba verla desnuda y tendida entre las sabanas, le gustaba degustar con su boca cada rincón de su sexo, cada dulce sabor, cada jugo que brotaba entre sus piernas... el delicado aroma que le cubría cuando se excitaba, la sensación de poseerla hasta los infinitos resultados de esas caricias. Su olor lo cubría todo, su sabor le extasiaba y cuando entraba con su boca en los delicados genitales, sentía la gloria del alcanzar el placer supremo, el enigmático pecado del que le habían hablado, el lo había dilucidado y disfrutado más allá de la imaginación que le acongojaba, del miedo a ser castigado por sus faltas, las palabras del sacerdote , habían perdido relevancia, no nacían de la verdad, todo era una mentira, en esto no podía ser pecado, no se podía ofender a nadie, esa mujer, ese cuerpo y ese deseo que él veía en sus ojos , no podía ser el mal, pues todo nacía de la inocencia, de lo más profundo de sus sentidos, de un deseo verdadero, de algo que no podía controlar porque lo elevaba más allá de lo que la religión permitía, más allá de la figura del Dios que le decían que ofendería. Todo era puro e inocente, un deseo, un sentimiento más allá de su calidad de ser humano. Una vez que sintió su sexo envuelto entre las tibias carnes que le deseaban, sintió que volaba al cielo en vuelo directo, que tocaría más allá de las nubes y las estrellas, eso era el paraíso mismo, y con tan sólo 15 años, experimentaba la resurrección en carne viva.... no, no, esto era experimentar la esencia de todo, la única razón de vida,..... esto era el paraíso.... y se disolvió entre sus carnes derramando todo lo que por esencia le pertenecía, la libertad de pecar sin culpas, algo tan natural como el deseo.

Don Juan de Marco y su razón de vida.

Seducido por Itzala Rincón .

 De la punta se sus pies, hasta la corona de la partidura de sus cabellos, mis dedos fueron rozando sin detenerse su piel, al bajar, rodeé los pezones de sus senos, luego continué directamente hasta alcanzar los vellos que escondían el monte de venus... su vientre tembló, su boca recogió todo el aire que habían en su habitación... entonces supe que era el momento y sin previo aviso , hundí mis dedos en la entrada del socavón para hacerla retorcerse entre sus gemidos...y mantuve los dedos adentro hasta sentirla revolcarse de placer, una vez que vi el orgasmo dibujado en su piel, mientras aún jadeaba y gemía de pasión, separé sus piernas delicadamente y entre en lo más profundo de su piel,... el va y ven entre sus rodillas terminó por amarrarme y cruzando las pierna tras mi cintura me rogó que parara cuando estuviera en lo más profundo, y así , enterrado en ella, sentí como mi corazón más que agitado, soltaba toda esas ganas acumuladas durante el día... mi espalda se quebró y caí tendido entre sus senos... mordí sus pechos , y separándome de ella, hice el último recorrido, baje por su vientre hasta centrar mis labios en ese curioso espacio que tanto placer produce, la bese en el centro de sus labios y enterré mi boca para sentirla como se derramaba de placer aprisionando mi lengua entre sus paredes suaves y blandas, recorrí hasta el último rincón recogiendo los retazos que se habían derramado, , de ahí un silente gemido, la hizo contraerse y derramarse una vez más, quizás el morbo que le producía , que sin asco, al contrario, con mucho placer, hurgeteara entre sus carnes aún vivas y calientes que no dejaban de soltar sus jugos dentro. Levantó con sus temblorosas manos mi rostro, tomándome del mentón, y se quedó mirándome a los ojos hasta cerrar los suyos. suspiro jadeante y ya sin aire, y dejó caer su cabeza sobre las almohadas mojadas por el sudor , dejando reposar su cuerpo extenuado... gimiendo hasta que sus jadeos dejaron de jugar dentro de su vientre. Sople suavemente sobre su piel, produciendo el último temblor, el último jadeo y me quedé besando delicadamente su piel, hasta que la vi dormida disfrutando su desnudez  y una gota de sudor que bajaba jugueteando por la forma de su vientre hasta perderse en sus caderas. Dejé que mi boca descansara entre sus piernas hasta ser vencido por el cosmos del placer, y cerrar mis ojos para no volver abrirlos hasta que esa noche terminara.





Don Juan y los deseos de Itzala .

lunes, 28 de septiembre de 2015

El tatuaje de Amapola


ERA UNA OBSESIÓN, LA MÁS GRANDE DE MI VIDA. DESDE QUE LA VI VOLABA EN MI MENTE CON UNA LIBERTAD FUERA DE CAUSE, Y AUNQUE ERA MENUDA, SU DELICADEZA DE FORMAS ME TRANSPORTABA CADA VEZ QUE LA DIBUJABA EN MI MENTE, ERA UNA ADOLESCENTE SIN PUDORES, EXHIBÍA SU TATUAJE COMO UNA PINTURA EXPUESTA ... ENTONCES LA INFIDELIDAD EMPEZÓ A SURCAR MI CABEZA, CREANDO CONTRACCIONES INVOLUNTARIAS EN MI VIENTRE, Y MÁS ABAJO, ESTABA DISPUESTO A PAGAR POR ADMIRARLA DESNUDA PARA NO PERDER NI UN DETALLE DE TAL OBRA.

EMPECE A HABLAR CON ELLA LUEGO DE SEGUIRLA POR VARIOS DIAS, CADA VEZ QUE ESTABA CERCA DE ELLA, MIS PENSAMIENTOS ME ENVOLVÍAN AL PUNTO DE ALEJARME DE LA REALIDAD, HASTA QUE POR FIN UN DÍA LA ENFRENTE SIN PUDORES... ¿QUIERES DEJARTE HACER EL AMOR POR DINERO...?... TITUBEO, Y CONTESTANDO LO JUSTO, SÓLO ABRIÓ LOS LABIOS PARA DECIR ¿ CUÁNTO? .... Y EN ESE PRECISO INSTANTE LA LUJURIA SE APODERÓ DE TODO MI CUERPO...
JAMÁS LA TOQUÉ... PERO HASTA HOY ESE TATUAJE SIGUE DANDO VUELTAS EN I CABEZA.


Don Juan de Marco, obsesionado por una flor, y a punto de perder la cabeza.

lunes, 21 de septiembre de 2015

A la distancia... al norte.

Sin rozar el cuerpo de Carolina simuló por encima del cuerpo una extensa y larga caricia que iba desde la nuca hasta los dedos de los pies, para volver y detenerse justo en el monte de venus adornado de vellos colorines entintados a pincel. 

Rodrigo, un experto en estas artes,   la hizo estremecer apartando de su cuerpo la poca ropa que aún le quedaba puesta, dejando su larga melena roja expuesta a las inclemencias de la espalda, y unos senos cubiertos por lana, los que emergían temblando entre los dedos de la mujer de fuego.
Permitió que ella se levantara despacio con los labios entre abiertos, aún sus senos expuestos y la mirada que en ningún momento la quitó del cuerpo.
Sus manos descendieron hasta el vello de su acalorado objetivo con un gesto aparente y lascivo, y hundió sus dedos entre los labios salivantes de su entrepierna. 
Ella apretó la mandíbula entre dolor, el placer  y la rabia, conocedora ya de las artes febriles de esté amante traidor, que por tanto tiempo la había abandonado, dejándola expuesta a sus febriles pensamientos que se perdían entre las cuatro murallas de su cuarto. 
A ciegas, Rodrigo identifico sus senos que sobresalían grandes, disparados entre sus dedos con erguidos pezones, retorcidos por sus suaves manos y un cuerpo que no perdonaba su esencia caliente e indiferente.

Se deslizó con extrema lentitud, como otras veces había hecho tan solo con sus palabras en la superficie transparente y aparente de sus mentiras elocuentes, rozando con sus labios cada pedazo de carne que emergía latente ente sus pliegues tibios y mojados por la acción descarada del amante, su voz temblaba y sus senos tiritaban de deseo, mientras su vientre no dejaba de respirar alterado por el efecto de los aquellos dedos suaves . 
Colocó sobre ella la única caricia que siempre llevaría como sello de identidad, unos labios húmedos y temblorosos que la dejaban sin aliento, colocando la Daga cerca de su mano, que inmediatamente había reaccionado a los gemidos de Carolina.  Intentado entrar en su cuerpo como antes había conseguido entrar en su mente para doblegarla definitivamente a todas sus órdenes. 
Era embriagador ver aquella escena de tanto deseo y esperas, sentía la deshonra extranjera en tierra de nadie, ella que temblaba entre sus dedos pulsando en cadenciosos ritmos de sangre acumulada. 
Él, en el fondo debía pensar que pertenecía a una raza superior de hombre  arrastrando a la sumisión a mi pequeña y encantadora amiga, que no dejaba de humedecerse a cada embestida,  atrapada entre sus dedos.
Penetro el fondo oblicuo y deseoso de su cuerpo, mancilló su imagen en el reflejo de los mil espejos como las caras que él poseía, sin más ... ella mientras tanto lloraba la espera que jamás se llevó a cabo. En su aparente morbo, gozaba con la esclava venganza de su propio confesionario. Recordando entre sollozos cuando dio fin a está historia sin más de algún sentido.
Bastaba la vida para dejar el peregrinaje entre los cuerpos, con tan solo una sincera palabra, ella hubiera comprendido la exigencia de tanto vacío y soledad. Pero afirmaré en contra de alguna voluntad nacida de alguna absurda creencia que el pecado de su carne fue el más delicioso de los placeres. Resurgió del infierno que le procuraba un éxtasis desgarrador. 
Confesiones y confusiones  húmedas de un amante que no la deja de pensar. Adquiriendo el placer de conquista en toda falda larga que a sus páginas de sociedad llegaba, Norte tierra de infantiles juegos. 

La hora  exacta donde ella dijo Adiós en una  mañana de radiante sol y olor a jazmín en sus labios.  Y así fue como su tiempo se paró a modo de relato escondido, siendo estos meses amantes silenciosos que guardando con arte y sabiduría cada una de sus palabras escritas a fuego sobre sus cuerpos mojados. Nunca se pronunciaron en las locuras sórdidas de los libertinajes para eso y esto ya existían otras amantes en el camino, todas por supuesto Amadas, Bellas, Delicadas y Exquisitas que como gran Don Juan debía dejar constar. De escándalo en escándalo quedaba ella sin saber ni aprender, lástima no saber y/o  no querer.


Carolina, ésta vez has aprendido la lección; la vida es así de cruel aunque 
tú sigas pensando que una parte puede ser del color que se dibujan las 
nubes cuando estás excitada. Él te sigue en silencio y espera tus cartas llenas de humedad, pero tu le miras con unos ojos fríos, una entrepierna mojada y unos labios salibantes ... de vez en vez le mandas unos imagen tuya acalorada por tus pensamientos, y aunque sabes que sólo desea y espera verlas llegar, te dejas arrastrar y seducir a la distancia, y cada vez tu cuerpo expone en tus fotografías más deseo, ese que esperas que algún día sea extinguido.... Eres soberbia , provocadora y sin vergüenza... Sabes que él la espera, y apuntas tu cámara provocativa hacia tu cuerpo, dándole a conocer cada unos de tus secretos mejor guardados,  el secreto provocador de las palabras que pronuncia un cuerpo en silencio cada vez que recibas sus letras, deja que tus dedos muestren y escriban tus silencios más ocultos.

Don Juan De Marco, personalizado en RODRIGO , SU AUTOR.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Cepas de sensualidad

Cuando te leía tu imagen se me atravesó en mi mente, tu ahí, tendida entre las sabanas revueltas, agonizando de deseo, y unos dedos que no te dejaban respirar y te ahogaban llenando de sensaciones tu vientre... esos dedos perdidos entre tus piernas, desgarrando el deseo que te llevaba por dentro... yo como un fantasma flotando dentro de tu cuarto, mirándote desde de lo alto y sólo con un deseo en mi mente, material izarme y convertirme para tomar el lugar de tus dedos, mientras abrías tus piernas para recoger mi boca, para enterrarme con tus manos en tu sexo delirante, hundirme en el jugo que escapaba producto de tus pensamientos, y tomar tu sabor como ofrenda al sol que entraba por tus ventanas, sentir temblar tu vientre mientras me apodero de su esencia, de esa que se escapa entre tus labios vaginales a borbotones y gemidos delirantes y dormidos
, envuelta en la fiebre que te calienta desde dentro, sentir como serpentean tus caderas tras cada embestida, tomar tus senos y apretarlos con mis manos  buscando tomar posesión de tus pezones, pescarlos entre mis dedos y estirarlos como tirabuzones, como descorchando un vino que sólo fue cosechado para beberlo... elevarme entre tus caderas y hundirme dentro tuyo cuando tu mente pierde la razón, cuando sientes que el orgasmo viene y sólo quieres sentirlo dentro, y al clavarme entre tus piernas, botar todo ese deseo que sentía cuando te miraba desde las alturas, ver babear tu boca y suplicar apretándome con tus piernas, amarrándome entre tus carnes y derramar todo eso que sólo tenía guardado para ti, embestir hasta que tu cuerpo caiga entre las sabanas exhausta, entre jadeos y sin sentido de la realidad que te cubre... empujar hasta que de tus ojos lluevan  lagrimas de placer, hasta que tu cuerpo este completamente mojado, y tu sudor sea lo único que queda para beber mientras trato de calmar tu vientre con besos suaves, y me vuelvo a hundir en tu sexo con la boca hambrienta de recoger lo poco que queda dentro... luego tus ojos se cerraran y suplicaran que te acurruque hacia mi sexo mientras este descansa dentro... besos , me has llevado a un viaje muy sensual, y mi deseo crece en materializar me entre tus piernas...

Como se abre una ama-pola ?


Con palabras y caricias sútiles... para luego apoderarse salvajemente de todo.... Donde el carmesí florece,  donde la sabia y los néctares corren, ahí, justo ahí... donde el universo se convierte en paraíso, donde chorrea toda, donde las caricias duelen después de la floración agitada y abiertas a embestidas animales, donde hasta los pétalos más apretados se someten a esa fricción de donde se les arranca el polen a fuerza carne y piel.....
Luego los colores se vuelven mustios y se desinflaman a la locura que acaba por vencer las más sólidas barreras..... luego la pequeña muerte la alcanza y no volverá a florecer hasta la próxima primavera, donde el sol volverá a abrir el botón de jengibre con delicadas lamidas y segura caricia.

Don Juan De Marco..