sábado, 14 de noviembre de 2015

Seducido por Itzala Rincón .

 De la punta se sus pies, hasta la corona de la partidura de sus cabellos, mis dedos fueron rozando sin detenerse su piel, al bajar, rodeé los pezones de sus senos, luego continué directamente hasta alcanzar los vellos que escondían el monte de venus... su vientre tembló, su boca recogió todo el aire que habían en su habitación... entonces supe que era el momento y sin previo aviso , hundí mis dedos en la entrada del socavón para hacerla retorcerse entre sus gemidos...y mantuve los dedos adentro hasta sentirla revolcarse de placer, una vez que vi el orgasmo dibujado en su piel, mientras aún jadeaba y gemía de pasión, separé sus piernas delicadamente y entre en lo más profundo de su piel,... el va y ven entre sus rodillas terminó por amarrarme y cruzando las pierna tras mi cintura me rogó que parara cuando estuviera en lo más profundo, y así , enterrado en ella, sentí como mi corazón más que agitado, soltaba toda esas ganas acumuladas durante el día... mi espalda se quebró y caí tendido entre sus senos... mordí sus pechos , y separándome de ella, hice el último recorrido, baje por su vientre hasta centrar mis labios en ese curioso espacio que tanto placer produce, la bese en el centro de sus labios y enterré mi boca para sentirla como se derramaba de placer aprisionando mi lengua entre sus paredes suaves y blandas, recorrí hasta el último rincón recogiendo los retazos que se habían derramado, , de ahí un silente gemido, la hizo contraerse y derramarse una vez más, quizás el morbo que le producía , que sin asco, al contrario, con mucho placer, hurgeteara entre sus carnes aún vivas y calientes que no dejaban de soltar sus jugos dentro. Levantó con sus temblorosas manos mi rostro, tomándome del mentón, y se quedó mirándome a los ojos hasta cerrar los suyos. suspiro jadeante y ya sin aire, y dejó caer su cabeza sobre las almohadas mojadas por el sudor , dejando reposar su cuerpo extenuado... gimiendo hasta que sus jadeos dejaron de jugar dentro de su vientre. Sople suavemente sobre su piel, produciendo el último temblor, el último jadeo y me quedé besando delicadamente su piel, hasta que la vi dormida disfrutando su desnudez  y una gota de sudor que bajaba jugueteando por la forma de su vientre hasta perderse en sus caderas. Dejé que mi boca descansara entre sus piernas hasta ser vencido por el cosmos del placer, y cerrar mis ojos para no volver abrirlos hasta que esa noche terminara.





Don Juan y los deseos de Itzala .

1 comentario:

  1. Wow wow wow!!!! Me has dejao completamente cao!!! Nunca nadie jamas me había escrito algo tan erótico, excitante, tierno y... Sin palabras me quedo para darte un millón de gracias por algo tan maravilloso!!!! Mil besos Don Juan :-)

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En mi jardín el deseo no tiene límites.