domingo, 10 de agosto de 2014

A solas...

"Y ese caramelo se fue disolviendo entre mis labios mientras de dentro brotaba el néctar más exquisito jamás probado.. cada embestida de mi lengua lo convertía en el caramelo más jugoso e intenso ... ella gemía en silencio dejándose llevar por los instintos más bajos y animales, se derramaba sin control llenando mi boca de los jugos más dulces... fluía en la inconsciencia  absoluta, hasta apagarse como una llama después de haber jadeado como una fiera salvaje y gritar entre los cuatro muros que hacían de cómplice de nuestras aventuras, sin que nadie más allá de las paredes pudiera imaginar lo que adentro pasaba....
Mientras afuera, en la calle, se escuchaban las voces de los feriantes gritar sus productos,  los aromas a albahacas, cilantro y especies, se lograban colar por las rendijas de las persianas que nos separaban del mundo real... nuestros sentidos se regocijaban entre tantas fragancias, luego, vendrían otras embestidas, donde la verga del amante, resbalaba entre suaves muros cubiertos de miel... 
La piel inflamada por los flujos de sangre que sus vasos sanguíneos iban llenando, hacían de la cópula una celestial unión más estrecha y satisfactoriamente exquisita... sus labios vaginales, envolvían el sexo del macho como prensas de energía que fluían, para hacer de ellas, un ballet de gemidos y murmullos desatados... alcanzamos el éxtasis entre vaivenes acompasados, mientras las carnes se comprimían entre sudores y placeres... de ahí, el silencio complice de los amantes, quienes descansaban con sus cuerpos enredados entre sabanas mojadas y empapadas de los aromas propios de dos cuerpos hediondos a placer y deseo, donde detrás de cada beso impregnaban los sabores del otro, devolviendo en fusión los propios... y así el silencio de las calles afuera, fue desapareciendo..mientras los cuerpos aún se contraían buscando calmar un corazón acelerado, para quedar tirados sin emitir sonido alguno."

Don Juan De Marco... fusión a fragancia de sexo y especies.

Don Juan De  Marco

jueves, 12 de junio de 2014

El vuelo

" Nunca pretendí irrumpir en su cuarto, mis viajes se hacían delicias por descubrir, mi mente divagaba entre sábanas revueltas, pero cada letra que pronunciaban sus labios mojados por el deseo, me  hicieron comprender que mis relatos se colaban por las ventanas abiertas de quienes me leían.
Al sentir el aire cítrico que escondía ese cuarto en particular, esa fragancia a mango que expelía el aire tibio de la chimenea, me fue encerrando entre sus mamparas y coartando mi largo viaje, invitándome a reposar en el tibio sofá que se extendía a un lado de la chimenea.
Un aire de humedad lo cubrió todo cuando se abrieron las puertas de cristal que separaban el baño de la habitación, entre bahos de vapor, un cuerpo moreno, se dibujo entre vaporosas ilusiones, unos ojos oscuros  miraron el fuego de la chimenea, sin pensarlo, dejó caer la toalla para quedar desnuda en la tibia habitación... Nunca vió mi silueta tendida en el sofá,... más su mente, me traía dibujado entre sus dedos, boceteado entre sus senos turgentes y brillosos que acompañaban la dura belleza de sus pezones, quienes alentados por su imaginación, fueron pintando mi rostro y cuerpo entre sus manos... tan desnuda como había salido del baño,  se tendió entre las suaves sabanas revueltas en su cama de altos respaldos de nogal color, y de suave textura. Sus dedos fueron despertando el cuerpo mojado, su vientre a temblores, fue dibujando su piel en claros granos como la piel de un ave,  sus labios empezaron a copular despertando gemidos suaves y acompasados al ritmo de sus manos... yo estaba convertido en un muñeco de mármol ante tan bella imagen, y hacia mis adentros clamaba porque sus piernas se separaran, hasta que por fin, y quizás guiada por mis pensamientos, develaron en suave ademán, su sexo abierto y desnudo, que empezaba a sumir miel y licores que nacían justo en la parte más profunda de su ser, provocado por el más intenso de mis relatos escrito para ella. Sus dedos brillaban al caer la luz que reflejaba las llamas de la chimenea, y sus flujos robados por las yemas de sus dedos, se juntaban en un juego de armonía única y fugaz, para levantar sus caderas a cada embestida y exploración de sus dedos juguetones. Luego sus gemidos se hicieron intensos, y sus caderas exhumaron jadeos de ese cuerpo encendido por las más oscuras pasiones... Al mirar mi espíritu robado por las ventanas, atrapado por las cortinas de raso, observe como su mente me había desnudado, y de alma en
pena, me fui esculpiendo desnudo hasta convertirme en carne viva, en cuerpo solido, mientras sus labios gemían y sus jadeos se hacían muy intensos, entonces fue, cuando mi cuerpo, tomando vida, se transporto en el espeso ambiente cítrico de la habitación, hasta quedar tendido en su cama y enredado entre sus piernas, dónde el licor que fluía de su sexo, me atrajo hacia sí, y me fundí entre sus piernas, lamiendo cada gota que de su piel humedecida arrancaba, para caer suavemente en mi boca, cada vez más  cerca, mientras mi boca y nariz se hundía en su oscura y mojada morada que habían abierto sus dedos para mi.... la bebí lentamente, sentí bailar los hombres danzantes en su vientre, sentí mi lengua embadurnaba de sus néctares, y no me detuve hasta verla despegar su cuerpo de las sabanas entre jadeos y gritos de placer, hasta verla fundida en mi boca, hasta verla morir entre murmullos de satisfacción, hasta verla rendida a mis pies y entregada a todos mis caprichos... cuando su cuerpo fue tomando la calma, escale por sus caderas aferrado a su cintura, que no dejaba de temblar entre mis manos a cada beso que posaba en ella, y fui bebiendo toda la piel que le cubría, alcanzando el rebosante y lácteo goteo de sus pezones, mientras mi sexo entraba en ella sigilosamente, para despertarla nuevamente a mis suplicios amatorios, hasta enterrarme profundamente en ella para empezar la danza libre de los hombres danzantes, y entre jadeos, besos y embestidas fui tomando derecho de su espíritu y alma, para finalmente deshacerme dentro de ella, donde se fue dibujando el fuego que nacía en mi interior como lava ardiente, ocupando cada rincón en su mente y alcanzando a fundirme hasta desaparecer en su interior...
Sentí como mi cuerpo se elevaba sobre la habitación, como el vapor que había visto aparecer del baño, pero yo era vapor de su sudoroso viaje interior, de su sensible sueño, y el producto de su imaginación que la había transportado al más bello de mis paisajes , hasta llenarla de placer y agonía en mis jardines, en fin... se había transportado a los jardines de Don Juan." 

lunes, 9 de junio de 2014

Secreto Pubiano.


EL ROJO CARMESÍ QUE ENVUELVE MI VIDA, AQUELLOS SENDEROS DONDE BUSCO Y ME PIERDO, TANTAS VECES RECORRIDO, TANTAS VECES HE PROFANADO, Y MUCHAS MÁS, DE ELLOS ME HE ALIMENTADO... DE AHÍ, DE DONDE BEBO DÍA DÍA SUS EMPALAGOSOS MANJARES,DONDE AQUELLOS CABELLOS DE ÁNGEL ME ACARICIAN Y MOJAN... DONDE MIS LABIOS PIERDEN EL RUMBO, DONDE PIERDE CORDURA,DÓNDE EL DESVARÍO NO TIENE FONDO....
LA ESTANCIA HÚMEDA QUE FLORECE COMO MANANTIALES, EL RECINTO QUE ME ATRAPA, LA LOCURA INSOMNE DE MIS PLACERES...
DONDE NACEN LOS GEMIDOS, Y ROMPE EN OLAS LA CANDENTE ESPUMA QUE FLORECE, LOS JADEOS INFINITOS QUE PROVOCO, LA MORADA QUE HABITO PARA MANTENER MI LIBIDO ENCENDIDO... MI VIDA, MI PLACER CULPABLE, TANTAS VECES PROFANADO... EL TESORO QUE ESCONDE LOS SECRETOS MÁS INTIMOS, EL VERBO PUBIANO QUE RESCATO Y MOJO, PUBIS, EL CAMINO A LA PERDICIÓN Y LOS PLACERES MÁS ANTIGUOS.DEJAME BEBER, DEJAME ENCONTRAR EL CÁLIZ, DEJAME DESCUBRIR TODOS LOS SECRETOS QUE HE DE REVELAR, DEJAME SER TU CONFESOR... DEJAME ACERCARME AL ÚLTIMO SENDERO, EL QUE ME VIÓ NACER Y EN EL QUE HE DE MORIR DESPUÉS DE HABERLO VIVIDO.

DON JUAN DE MARCO.-

sábado, 7 de junio de 2014

Cuerpo Mojado

"Abrir las piernas para recibir al cazador, como animal en celo, arrogante y apasionado, en vilo crezco y te agarro,,,
Me hundo en tus placeres y ansiedades, urgeteo en los pliegues de tu piel lacerante e indómita...
Agonizo en el temblar de tus caderas, diluyendome entre gemidos jadeantes y silentes.....
Muero finalmente en tu profundo volcán de fuego, dejando rastros de marea salada...
y en resurrección no dejo de pertenecerte, esclavo de tu cuerpo mojado y bullente."

Don Juan De Marco, ¿Cuándo mi piel dejará su estado febril?

viernes, 6 de junio de 2014

Una mujer desconocida en una noche de tormenta.

La noche estaba ya avanzada y tan sólo la tenue luz de la luna iluminaba mi camino, con una mezcla de miedo e ilusión caminaba inmerso en mis pensamientos. Cada dos por tres miraba hacia atrás al oír una hoja en el suelo, a veces me sentía observado o el crujir de una rama con el viento me hacía sobresaltar, empezaba, a tener miedo y a arrepentirme de no haberme quedado al calor de mi cuarto, pero necesitaba el aire fresco golpeando en mi cara.
A lo lejos una mujer miraba insistentemente a un arbol que se mecía con el viento, un aire tibio rodeaba mi rostro al acercarme. Tuve el impulso de detenerme y sentarme a su lado,pero su mirada penetrante en mis ojos distorcionaba mis intenciones.
Con una sensación un poco rara, me quedé observándole un momento, me di cuenta que mi corazón se había acelerado, parecía adivinar a través de sus ojos y descubrir el pensamiento que había rondado su mente, otra vez estaba imaginando cosas que no pasarían. Dejaba volar mi imaginación mientras le miraba, podía sentir sus manos que firme me agarraba con fuerza, Volví de mis ensoñaciones y me encontré en una caseta abandonada en medio del parque,  no tenía escapatoria, pero tampoco tenía intención de marcharme... mi imaginación me congelaba en ese lugar mientras la veía con la vista fija en la luna.
Me acerqué nuevamente a ella, comenzó a acariciar sus piernas, mientras la miraba, apasionadamente.
Sus manos se acercarcaron a la hebilla de mi pantalón, me  desvistieron despacio quedándome quieto a sus caprichos. A ambos nos brillaban los ojos por la belleza que teníamos delante. La chica seguía jugueteando con sus manos, haciendo que me excitase cada vez más. Luego entre sus manos fui sediendo suavemente, Comenzó a saborear mi sexo y siguió deslizando su mano por el sexo endurecido que había provocado, mientras le miraba con unos ojillos que delataban que quería que esa noche, fuese larga. Al mirarla por primera vez más detenidamente, me di cuenta de que su cara, estaba humeda, y sus ojos estaban muy abiertos mirando a los mios, como queriendo disfrutar de todas mis expresiones de cara, lo cual le excitaba mucho más. No aguanté más y levanté su falda, haciéndole estremecer, comenzé a moverme y su respiracion a acelerarse.
Mientras tanto, alrededor se estaba formando una buena tormenta, la lluvia empezaba a hacerse notar y los rayos a iluminar de cuando en cuando la noche. La caseta abandonada estaba muy maltrecha, apenas tenía techo, por lo que la lluvia mojaba todo, pero estaba más protegida, y corrí hasta ella para protegerme de la lluvia, mientras su cuerpo semidesnudo disfrutaba de ella, ya de por sí sudorosa, excitada, caminó lentamente hasta la caseta, me apoyo delicadamente en uno de los muros mojados, y sin pudor, envolvió con sus labios mi pene erecto, excitado por todo lo que estaba pasando.
Cada vez más excitados, la chica hacía pequeños gemidos, estaba disfrutando de todo lo que pasaba, mientras yo disfrutaba de su cuerpo ya desnudo, pues su vestido mojado cayó por el peso del agua, disfrutaba de cada curva de su cuerpo brillante por la humedad, haciéndome sentir transportado en el abismo de la noche, besándole y acariciándole sin parar, lamiendo cada rincon de sus plieges formados por las posturas más misteriosas.
La tormenta cada vez era más fuerte al igual que sus latidos y respiraciones entrecortadas de placer que se confundían con los sonidos de la noche.
De pronto abrí los ojos y me encontré en su casa, ella mojada, sudorosa y acelerada, se secaba el pelo con una delicada toalla de franela. Pensé en lo que le había sucedido y al recordar, pensé que de nuevo habría sido un sueño, volví a cerrar mis ojos. Pero la intensidad de todo y más de una marca en mi cuerpo me dijeron que esta vez no, esta vez había pasado de verdad, y al abrir los ojos nuevamente, la vi apoyada en el lavamanos, sus nalgas duras y bien formadas, apuntaban hacia mi, y sin perder los sentidos nuevamente, me acerqué a ella y me sumergi entre sus nalgas oradando sus paredes, creando oleajes de placer dentro de ella, vibraciones de pensamientos y gemidos que fueron llenando el ambiente de lujuria y placer, me desvanecía dentro de ella aclarando todas mis dudas, si...., no estaba sólo, no eran solo pensamientos, eran verdaderos flujos de energía humeda que le llenaban todo

, y sin despedirme, me retiré de la habitación, dejandola tendida entre las sabanas y con sus ojos perdidos en la ventana, como buscando fuera de la habitación respuesta a lo que había sucedido.... nunca pregunte su nombre, nunca escuche palabra alguna de sus labios, y mi cabeza dando vueltas preguntandome porque la lluvia y una mujer solitaria, pueden cambiar las intenciones de tomar aire y enredar mis sentidos, entiendo que soy apasionado y que el cuerpo de una mujer puede cambiar totalmente mis prioridades, aún sin conocerla, ni haber atravesado palabra alguna con ella.

Don Juan De Marco, pensamientos distorcionados con una extraña en la noche.-

domingo, 4 de mayo de 2014

Suave agonía.

"Dormía... una de mis manos bajó a sus nalgas, le subí el vestido resbalando por su cintura, acaricie sus senos bajo las suaves telas de seda, mientras, su cuerpo entumecido se estremecía... se fue acomodando a mis caricias, sabía que le excitaba, con mis dedos fuí dibujando la linea que las separaba y rodeando sus casquillos , suavemente esculpía sus formas hasta volver a la lineas de vellos que bajaban por su vientre terminando en su sexo, y los hundí hasta que desaparecieron en la humedad de sus sus carnes... sólo senti escapar un ligero gemido que ronroneaba entre sus labios... su vientre se elevaba levantando su cintura como una ola suave  de una  tranquila bahía, separé sus piernas para entrar suavemente en ella empapandome de sus húmedas paredes, gimió delirante entre sabanás negras, mientras sus labios se secaban. Sus gemidos se volvieron gritos de agonía, y fue sediendo a los espacios  que mi sexo exijía... luego la muerte súbita la cubría, y sus ojos se cerraron para presentarse brillantes a los míos, el sól de la mañana los iluminaba como joyas recién talladas... sólo los besos le acompañaron mientras su vientre volvía a la calma, luego de la tempestad que le había sorprendido dormida..."

Don Juan De Marco, entre tempestades....