viernes, 6 de junio de 2014

Una mujer desconocida en una noche de tormenta.

La noche estaba ya avanzada y tan sólo la tenue luz de la luna iluminaba mi camino, con una mezcla de miedo e ilusión caminaba inmerso en mis pensamientos. Cada dos por tres miraba hacia atrás al oír una hoja en el suelo, a veces me sentía observado o el crujir de una rama con el viento me hacía sobresaltar, empezaba, a tener miedo y a arrepentirme de no haberme quedado al calor de mi cuarto, pero necesitaba el aire fresco golpeando en mi cara.
A lo lejos una mujer miraba insistentemente a un arbol que se mecía con el viento, un aire tibio rodeaba mi rostro al acercarme. Tuve el impulso de detenerme y sentarme a su lado,pero su mirada penetrante en mis ojos distorcionaba mis intenciones.
Con una sensación un poco rara, me quedé observándole un momento, me di cuenta que mi corazón se había acelerado, parecía adivinar a través de sus ojos y descubrir el pensamiento que había rondado su mente, otra vez estaba imaginando cosas que no pasarían. Dejaba volar mi imaginación mientras le miraba, podía sentir sus manos que firme me agarraba con fuerza, Volví de mis ensoñaciones y me encontré en una caseta abandonada en medio del parque,  no tenía escapatoria, pero tampoco tenía intención de marcharme... mi imaginación me congelaba en ese lugar mientras la veía con la vista fija en la luna.
Me acerqué nuevamente a ella, comenzó a acariciar sus piernas, mientras la miraba, apasionadamente.
Sus manos se acercarcaron a la hebilla de mi pantalón, me  desvistieron despacio quedándome quieto a sus caprichos. A ambos nos brillaban los ojos por la belleza que teníamos delante. La chica seguía jugueteando con sus manos, haciendo que me excitase cada vez más. Luego entre sus manos fui sediendo suavemente, Comenzó a saborear mi sexo y siguió deslizando su mano por el sexo endurecido que había provocado, mientras le miraba con unos ojillos que delataban que quería que esa noche, fuese larga. Al mirarla por primera vez más detenidamente, me di cuenta de que su cara, estaba humeda, y sus ojos estaban muy abiertos mirando a los mios, como queriendo disfrutar de todas mis expresiones de cara, lo cual le excitaba mucho más. No aguanté más y levanté su falda, haciéndole estremecer, comenzé a moverme y su respiracion a acelerarse.
Mientras tanto, alrededor se estaba formando una buena tormenta, la lluvia empezaba a hacerse notar y los rayos a iluminar de cuando en cuando la noche. La caseta abandonada estaba muy maltrecha, apenas tenía techo, por lo que la lluvia mojaba todo, pero estaba más protegida, y corrí hasta ella para protegerme de la lluvia, mientras su cuerpo semidesnudo disfrutaba de ella, ya de por sí sudorosa, excitada, caminó lentamente hasta la caseta, me apoyo delicadamente en uno de los muros mojados, y sin pudor, envolvió con sus labios mi pene erecto, excitado por todo lo que estaba pasando.
Cada vez más excitados, la chica hacía pequeños gemidos, estaba disfrutando de todo lo que pasaba, mientras yo disfrutaba de su cuerpo ya desnudo, pues su vestido mojado cayó por el peso del agua, disfrutaba de cada curva de su cuerpo brillante por la humedad, haciéndome sentir transportado en el abismo de la noche, besándole y acariciándole sin parar, lamiendo cada rincon de sus plieges formados por las posturas más misteriosas.
La tormenta cada vez era más fuerte al igual que sus latidos y respiraciones entrecortadas de placer que se confundían con los sonidos de la noche.
De pronto abrí los ojos y me encontré en su casa, ella mojada, sudorosa y acelerada, se secaba el pelo con una delicada toalla de franela. Pensé en lo que le había sucedido y al recordar, pensé que de nuevo habría sido un sueño, volví a cerrar mis ojos. Pero la intensidad de todo y más de una marca en mi cuerpo me dijeron que esta vez no, esta vez había pasado de verdad, y al abrir los ojos nuevamente, la vi apoyada en el lavamanos, sus nalgas duras y bien formadas, apuntaban hacia mi, y sin perder los sentidos nuevamente, me acerqué a ella y me sumergi entre sus nalgas oradando sus paredes, creando oleajes de placer dentro de ella, vibraciones de pensamientos y gemidos que fueron llenando el ambiente de lujuria y placer, me desvanecía dentro de ella aclarando todas mis dudas, si...., no estaba sólo, no eran solo pensamientos, eran verdaderos flujos de energía humeda que le llenaban todo

, y sin despedirme, me retiré de la habitación, dejandola tendida entre las sabanas y con sus ojos perdidos en la ventana, como buscando fuera de la habitación respuesta a lo que había sucedido.... nunca pregunte su nombre, nunca escuche palabra alguna de sus labios, y mi cabeza dando vueltas preguntandome porque la lluvia y una mujer solitaria, pueden cambiar las intenciones de tomar aire y enredar mis sentidos, entiendo que soy apasionado y que el cuerpo de una mujer puede cambiar totalmente mis prioridades, aún sin conocerla, ni haber atravesado palabra alguna con ella.

Don Juan De Marco, pensamientos distorcionados con una extraña en la noche.-

2 comentarios:

  1. Efímeros e intensos encuentros que quedan tatuados cual fuego candente en el recuerdo, de una noche con su lluvia; gotas que dibujan senderos en la piel que desea y brama…

    Exquisitez e incitantes letras…un placer…

    Bsos…

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    1. Para complacer a cada una que tenga un poco de imaginación...

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En mi jardín el deseo no tiene límites.