Seducidos

jueves, 12 de agosto de 2010

Enigma de un pecado.

"Y me saco de si empapada por dentro , como cuando la ola se retira de las rocas luego de haberla golpeado una y otra vez...Mi pene mojado de ella, mi voz temblando entre sus labios, y todo su sabor dentro de mi boca.
La fragancia se queda en mi por dias, por horas, por minutos y todos los segundos que la vida puede darme entre sus piernas.
Luego una copa de vino rosado endulza mis labios salados y dejo que me atrape entre sus labios, para en pequeños sorbos beberlo todo dentro de mi.
Tu mi mar de angustias, tu mi deseo concedido."

Don Juan de Marco.

lunes, 28 de junio de 2010

¡¡¡¡ Alicia en el espejo...!!!!

" Cuando asomé a la ventana y sin correr las cortinas vi a Alicia semidesnuda, con sus cabellos mojados y desordenados...Ese rayo de luz que dibujaba su sexo a contraluz cubierta por la delicada seda de encajes que cubría su sexo, era casi la imagen de un ángel perdido en sus pensamientos...Ahí sentada frente al espejo acariciando sus senos con avidez y suave vaiven, y esos dedos que tiraban suave de sus pezones, y el aura dorada que surgió de la silueta semidesnuda y árida, hizo que mi sexo temblara tras las telas del pantalón de ligera tela, donde no había espacio para ser atrapado entre elasticos, libre y rozante en la suave tela de algodon, en la más salvaje expresión de lujuria...mientras mis manos lo sostenían.
Alicia se levantó de la bella silla en la que estaba mirando su lujuria a través del espejo del viejo toilette, entre suaves telas y se dejó caer sobre el lustroso catre de bronce... el aire reinante en esa calurosa noche de verano, soplaba sin pudor las cortinas que me dejaban ver su cuerpo tendido sobre las ropas de raso rojo que servían de cobertor... sus senos se agitaron con la caída, y su vientre se deshizo en la mullida cama. Entonces sus dedos escribieron historias sobre su sexo humedecido por el agua del baño que se acababa dar, y el evidente estado de excitación que brotaba entre sus piernas. Sus dedos sujetaron la seda que le cubría, para en ademán indecoroso, desnudar su cuerpo dejando su sexo libre de brillosos vellos a los ojos encantados del fisgón... habría unos dos o tres metros entre las ventanas de Alicia y la mía. Se que ella sentía mi mirada, y abrió sus piernas suguiriendo pensamientos obsenos en mi cabeza. Sus dedos no dejaban de rozar su piel y hundirse entre sus labios vaginales, los que salían brillantes por la miel que se generaba en su interior, no demoró mucho tiempo en temblar su vientre ante la cogida de sus magistrales y experimentados dedos, que conocían su cuerpo como nadie.
Las espaldas, que se despegaban de las sábanas, volvían a caer rendidas soltando en su interior a borbotones caudales de biscoso néctar, su dulce gusto y sabor a hembra, la que no dudaba llevarse a la boca cada vez que sus dedos se lo permitían, prendidas por la fricción exquisita en sus labios vaginales,Alcia gemía en fluidos acompasando el brutal palpitar de su corazón, que ya sin aire clamaba un éxtasis infinito y una muerte lenta entre sus manos...
Su alma se extinguía entre sus dedos, sus gemidos ya no se escuchaban... sentía como sus sexo se perdía entre los placeres que a besos y lamidas el amante de la otra ventana le hacía imaginar... el que desnudo, entre las sombras, dejaba ver entre sus manos un sexo hinchado que no se apreciaba con claridad, pero con la forma sufiente para alentarla a seguir en sus propósitos...iba recogiendo a gratos y dulces sorbos... Chasquidos aplicados con la dulzura y presión que su cuerpo iban exigiendo... la precisión en la presión de sus dedos, y los gemidos que traspasaban las ventanas, me hicieron trasladarme hasta su habitación... levitando entre ventanas, hasta alcanzar su piel... y sentir como Alicia se derramaba entre bramidos apretados entre sus labios... y yo me desvanecía entre mis manos al otro lado del humbral...
Las estrellas llenaron el firmamento y y desapareció entre las sombras... audaz, lo había tomado todo... hasta la ultima gota de polen para convertirlo en miel en su vientre ... ese deseo inerte, ese deseo muerto, ese que revivía entre sus labios... ese deseo que llenaba sus sentidos y los míos..."
Don Juan de Marco....a través de una ventana

miércoles, 2 de junio de 2010

EL CREDO GITANO


"Es sabido que para esta raza, la virginidad es casi una obligación más que una necesidad, y que toda gitana que contraiga matrimonio debe pasar la prueba. Esta era una de las cosas que inquietaba a la gitanilla, pero su deseo era más fuerte que sus creencias. Fue así que ese día estaba decidida a entregar su virginidad para satisfacer sus instintos más básicos, aquellos que la gran mayoría de las gitanas, guardaba celosamente para ese día tan importante para las novicias. El escogido por su deseo era el gitano Jesús, y a cualquier precio lograría su objetivo.
Ese día se preparó para dicha ocasión. Baño su cuerpo en las aguas del río, mientras sus piernas temblaban al imaginar lo que tramaba. Donde cada noche el gitano se sacaba el sudor. Cuidadosamente rasuró el monte de venus, entregándose a la fantasía. Cada vello pubiano fue cediendo a las hojas de la maquina, y cada vez que los filos pasaban por su vulva, imaginaba las dedos del gitano acariciando con deseo. Imaginaba como el pene del gitano se hinchaba entre sus piernas, naciendo en él, el deseo incontenible de poseerla.
Cuando la tarde se hizo al campamento, la gitanilla impaciente , encaminó sus pasos hacia el otro lado del río, donde el gitano labraba su artesanía a golpes de martillo. Al verlo, ya su cuerpo se ruborizaba, su piel se encendía y se erizaba. Su mente mojaba su interior. Se sentó frente al gitano mirándole fijamente a los ojos, mientras su mente dibujaba en su interior aquellas imágines que había visto durante noches en la carpa de su hermana. El gitano seguía golpeando el metal... Parecía que la presencia de la gitanilla no alteraba su oficio, pues la había visto crecer entre golpes de martillo, cuando ésta, en ese tiempo gitanita, se sentaba a verlo y a reír... y jugar entre las ollas que ya había terminado.
La gitanilla, más decidida que nunca, abría sus piernas para exhibir sus muslos que iban a terminar en su rosado sexo cuidadosamente depilado, sus manos acariciaban su propia piel y sin despegar sus ojos de los del gitano, subía cuidadosamente sus faldas para dejar ver al macho, como sus labios vaginales brillaban al sol, donde cada rayo se llegaba a reflectar sobre la humedad que escapaba entre sus piernas. Como ventilando el deseo, abría y cerraba acompasadamente sus piernas, para expulsar su dulzona fragancia, sus hormonas revoloteaban calientemente inquietas. De pronto el gitano alzó su vista, el cuerpo de la gitanilla se estremeció, y sin control empezó a temblar desde su interior. El gitano sin hacer mueca visible, fijó la vista en la piel de ónix que mostraba la gitana, lustrosa y brillante por los rayos del sol. El gitano, apretando sus dientes y mordiendo entre sus labios, se acercó a las piernas de la gitanilla, y sin decir nada, las separó con sus fuertes manos bruscamente, dejando que su rostro se hundiera entre los muslos de aquella infanta excitada, para dejar que sus mejillas se deslizaran por la suave piel de la hembra en celo, hasta que su nariz, se fue a posar en el sexo mojado y ardiente de la adolescente, que sin pudor empujaba su vagina para sentir el aliento del gitano en su sexo. El cuerpo de la gitanilla se quebró entre lamentos, y un suave gemido arrancó de sus labios entregada a los goces de la boca del gitano.. El gitano sonrió, y abrió su boca, dejando resbalar la punta de su lengua, entre las carnes agitadas del sexo de la gitanilla, recorriendo, desde la parte más baja de la vagina, (caverna del amor), entre las carnes trémulas, hasta la rozada cabecilla que era ahorcada por labios hinchados de deseo, creando convulciones en el vientre de la mozuela, haciendo tiritar el frenillo en delicioso compás. Mientras por la comisura de los labios de la niña, corría la saliba cálida, que generaba el fuego interior. Luego, la lengua del gitano, volvía a bajar por el mismo sendero... encendiendo cada vez más a la mujer y haciendo desaparecer a la niña. La caverna de fuego se iba dilatando, dejando chorrear el viscoso deseo de la gitana. Las manos del gitano no tocaban ni un pelo del cuerpo de la gitanilla, sin embargo, su lengua la hacía fallecer entre súplicas de ser poseída, y volvía hasta el clítoris de la princesa, para golpetear en apasionados compases la carne débil que emergía entre los pliegues, dejando caer saliba en la encendida y rozada cabeza, que se estremecía por la excitación, la gitana gemía y corcoveaba entre los fuertes brazos del gitano, hasta que por fin dejó escapar el silencio y sus jugos más intimos, opacos y empalagosos, explotaron de su piel, y cayó entre convulciones sobre la húmeda tierra que acanalaba el río de flujos, mientras su cuerpo sufría de contracciones y orgasmos sin control.
El gitano la miraba mientras la gitana se retorcía en el suelo, y sin esbozar sonrisa, abrió la boca sólo para decir:
- Este martillo tiene dueña mi gitanilla, sólo ella puede usarlo a su antojo. En cuánto a ti, como tu padre ya no esta, y siendo yo el único hombre de la familia, seré quien te entregue al gitano que se haga dueño de tu corazón, y esperaré a la sombra de mi carpa, el día que tu hermana exponga las sábanas blancas que acompañarán tu noche de bodas y espero, que estas vengan manchadas de rojo, como norma el credo gitano.
El gitano volvió a sus menesteres artesanales, mientras la avergonzada gitanilla se retiraba acariciando con sus dedos el jugoso sexo que seguía en constante convulción....
Esa noche, la gitanilla abría sus piernas al cielo, y enterrando el mango de un puñal en sus genitales, ofrecía su virginidad a la luna, mientras sus labios ahogaban un grito de deseo insatisfecho ... y todo por un viejo credo de gitanos. "

Don Juan de Marco. En Dialogo con el gitano Jesús.

sábado, 1 de mayo de 2010

Y más deseos...

He deseado que seas lo único que toque mi piel, con hambre, causando furia en el interior de mis volcanes, con la boca que envuelve mi lujuria y mi locura, mientras yo giro con desesperación por desearte tanto.
He deseado que seas como el viento, que se me envuelva más fuego para quemar la humedad de tu lengua.
He deseado ser una ola del mar, donde tu submarino navega por mi intensidad de sal y agua en ebullición.
Te dejo plantar tu semilla entre mis piernas, para que junto a mi te conviertas eterno, así...


Ana Átman
"Y sentí tu cuerpo desnudo tendido en deseos, pude sentir como te habrías ante mis ojos dejándome profanar cada uno de tus rincones. Sentí mi legua salada recorrer cada esquina de tu cuerpo, en piel abierta e inundada en sales de evidente deseo... Recorrí la profundidad de tu sexo sorbiendo cada pliegue tibio y húmedo en tu piel delicada, mojada, ardiendo en quemante excitación... mis dedos querían grabar en la mente , cada resto de piel ungida en sangre, resultando en ebullición, los aromas guardados después de sueños eróticos, donde el sabor escapaba entre tus labios, donde tu piel endurecida por la pasión, hacían de mi boca el caudal irrefrenable de néctar salobre, como olas de mar en inquieta tormenta... y luego de abrir tu imaginación, y ablandar los caminos más ajustados, penetré entre tus nalgas liberando tus gemidos de deseo y dolor... te deshacías entre mis besos, te abrías ante mis jadeos de inmensurable profundidad, dejando escapar los gritos y jadeos de aprobación a cada embestida... rendida a cada uno de mis caprichos y deseos... mis dedos se introducían entre los tibios pliegues vaginales haciendo que tu cuerpo temblara mientras tus labios se apretaban y gemían palabras gemidas inentendibles y borrosas ante los observadores nocturnos que disfrutaban de nuestro placer salvaje y animal... hasta que por fin se liberaron los ríos contenidos dentro de tu alma mojándolo todo... mientras yo desaparecía en cremosos y líberos gritos de éxtasis, habías sido mía en toda tu extensión. te había poseído como un demonio angélico.... y había abierto tu mente a los deseos más básicos de una mujer...ser poseída entera por la fiera de un macho hambriento... luego vinieron las caricias sobre tu piel, y tu corazón bajaba el ritmo para dejarse llevar por mis labios entre sueños y susurrados gemidos ronroneados a mis oídos, como una gata satisfecha y furiosamente derrotada por la virilidad de una amante extinto."
Don Juan De Marco.

jueves, 29 de abril de 2010

La puerta entre..abierta.

Su puerta estaba entre abierta, la había mirado entrar y salir todo el día en el cuarto de ese hotel, al acercarme a ella y mirar lo que esa ouerta escondía.... Me temblaron los dedos de sólo pensar como se sentiría su piel desnuda, de como el tibio vapor que salía de su cuerpo, llenaba todo el lugar , su fragancia infinita mente excitada cubría mi olfato para oler nada más que lo que ella me daba, su cuerpo, allí tendida en la cama y con la mirada perdida en las olas que reventaban entre las rocas. La espuma aparecía en la ventana sembrando una cortina de dudas... que pensaría ella si la tocaba, que sentiría su piel sensible a las caricias suaves que alguna vez había pensado en darle.

Me quedé un rato mirándole mientras sus nalgas tiritaban en cada golpe de olas, el brillo que escapaba entre sus piernas , acusaba un gran deseo...sus dedos bailando sobre sus nalgas, alentaban la sed que sentía de tocarla... yo detrás de una puerta, y ella tendida en la cama, que más podrían pedir mis ojos... y esa fragancia tibia que lo cubría todo, que más podía pedir mi nariz...esas gotas que corrían por su espalda, como deseaba lamer cada una de ellas....y los suaves gemidos que se escapaban de sus labios, que más podrían pedir mis oídos... deseaba tocarla, como se palpa el pétalo de una flor... era mi sentido perdido y angustiado del tacto que no podía satisfacer.


Finalmente una corriente de aire azotó la puerta contra el muro dejándome a descubierto, semi desnudo y con mi sexo notoriamente hinchado, y esa mano que trataba de sujetarlo para que ella no lo notara...- ¿Hace cuánto rato estás ahí?- pregunto intranquila, pero con una socarrona sonrisa en sus labios...había estado más del que hubiera querido... nunca entendí como di con su puerta. Me miraba con unos ojos asustados he inquietos... -quitate la mano de ahí -me ordeno sin dudar en lo que pedía... y no solamente obedecí, sino que baje la prenda que lo cubría soltando la toalla que traía puesta...- acercate , déjame ver-... mis pasos lentos sólo resaltaban mi alborotado sexo... hasta que sus manos se acercaron timidamente, y con un ligero apretón, susurró palabras de agradecimiento a quien me había traído hasta ella. Luego sus dedos lo recorrieron suavemente como dibujándolo en su memoria... me acerque aún más a ella, y la deje acariciarme todo, sus manos eran verdaderos pinceles recorriendo mis nalgas, y sus labios, gráciles recorriendo el erecto sexo frente a sus ojos. Mis rodillas se doblaban, tras cada roce de su boca, y mi corazón se apretaba dentro asficciando mis pensamientos...

Entonces me dejé caer en su lecho, y ella como serpiente se fue enredando en mi, deslizando su ardiente cuerpo sobre mi piel... como si estuviera bañada en aceites. Mientras ella se deslizaba sobre mi, mis manos acariciaban sus tibias nalgas y mi nariz, aprovechaba sus fragancias... ese particular olor formado por deseo y sudor. hasta que por fin nuestras bocas se acomodaron para beber de cuerpos, gozar del sexo del otro, y compactarse en exquisito vaivén.... los gemidos de ambos, acallaron las olas e hicieron desaparecer el mar. Eramos sólo nosotros, bebiendo de nuestros sexos mojados...temblábamos como niños en su primera vez, no nos conocíamos, pero sabíamos exactamente que hacer. Cada movimiento, cada caricia, cada beso...caían justo donde tenían que caer. Y luego como si fuéramos velas encendidas, nos fuimos mezclando entre aromas y sabores. Por fin todo término en jadeos y orgasmos, y bebimos de ellos hasta que se hartaron Se tendió en la cama y abrió sus piernas para que yo entrara en ella, aún entre temblores, y mi cuerpo se hizo al de ella para resbalar en su interior quebrando las barreras de la angustia y deseo, que ambos rogábamos obtener ese día... y los orgasmos se sucedieron uno tras de otro hasta caer extenuados entre las sábanas desordenadas que cubrían el lecho donde se había cocido el deseo....

Don Juan De Marco

martes, 27 de abril de 2010

Deseos..


" He deseado que eas una mujer entre mis sabanas, completa, apasionada y sudando deseo entre mis dedos, mi boca, sorbe cada gota de tu insaciable sed de amor y deseo.
He deseado que seas agua para labar mis labios con tu exquisito nectar derramado.
he deseado que seas luna, para tenerte entre mis manos cada noche. He deseado que seas sólo una estralla entre mis dedos y sabor entre mis labios.
Dejame seguir arropado entre tus piernas y encalidecer tu alma..."

Don Juan de Marco

sábado, 20 de marzo de 2010

" Amante Nómade"

" Los secretos de la carne trémula, se escondía en los labios del beduino, aquel que después de recorrer en oscuras ropas el desierto con su rostro envuelto en sedas, abría la puerta sin hacer ruido,se acercaba al cuerpo desnudo de Andrea y suavemente mientras dormía, levantaba las telas que abrigaban su cuerpo, hasta dejar los senos de ella a la vista. Mojaba sus dedos con sus labios, y los pasaba suavemente sobre los alicaídos pezones dormidos rodeando las aureolas sonrosadas y lila intenso, el pezón emergía de sus carnes, dibujando rugosos granos. Ella trataba de cubrirlos, pero los diestros dedos del moro, se deslizaban entre sus senos recorriendo su piel que dejaba escapar pequeñas gotas de sudor tan transparentes como el hielo, rodeaba el profundo ombligo que dividía su cuerpo entre el amor y el placer,hasta que se escabullía entre los vellos rizados de Andrea, quien empezaba a separar sus labios para esgrimir gemidos incontrolables de deseo, mientras su cuerpo se remecía al sentirlos acercarse a su sexo que ya empezaba a liberar un néctar aceitoso entre sus piernas. Finalmente, sus dedos se hundían suavemente entre sus labios vaginales haciendo correr los jugos que se desprendían como telarañas desde su interior. La miraba a los ojos con el rostro cubierto de negro, donde sus ojos verde miel, se iluminaban para luego llevárselos a su boca y murmurar el exquisito sabor del que se habían impregnado, hasta que ella brotaba de su interior entre jadeos, y su cuerpo se batía en orgasmos.
Las manos de Andrea se agarraban afanosamente de las vestimentas del beduino, para estirarlos hasta ver su sexo erguido, y sin dejar de gemir , lo envolvía entre sus labios para beber del manantial que emanaba del duro miembro moreno que tiritaba entre sus dedos, hasta recibir la reconpensa y llenarse del sabor más espeso que el árabe nómade soltaba.
Luego se tendían en la cama para disfrutar de sus cuerpos desnudos y unirse como si fueran un sólo ente de lujuria..."

Don Juan De Marco

viernes, 19 de marzo de 2010

" La espera"


"Esa ansiada espera que te va mojando por dentro, que va disparando tus pezones hasta alcanzar la dureza plena, que hace de agua mis labios mientras te imaginan desnuda parada en el portal. Ahí , abrigada por la luz que se cuela entre las rendijas de la vieja puerta, aquella que el sol se va comiendo al pasar de los años.... tus piernas tiemblan mientras tus dedos buscan liberar la pasión contenida entre esos pliegues que exudan un aroma intenso, mientras por tus muslos corre el testigo del deseo, ser alcanzada por dedos salvajes, que no dudaran en abrir tus labios vaginales para untarse de miel crisálida, espesa y profunda arrancada de tus entrañas por la pasión oculta del beduino que desnudo golpeará tu puerta para hacerte suyo, allá lejos quedaran las arenas muertas y doradas del desierto que alguna vez abrigó la soledad..."

Don Juan de Marco

lunes, 15 de marzo de 2010

Néctares...


" y suavemente pose mis labios sobre la crisálida y babeante flor que despertaba entre sus piernas, sus labios vaginales eran tan suaves como los pétalos de una rosa abierta. Punto por punto fui marcando cada brote de piel que se abria a mis besos... esencia que me transportaba al infinito, y aunque el boton se cerraba ... ante mis embestidas, finalmente se abrió para entregarme el polen lujurioso que su sexo liberaba, mi boca y mi nariz empapadas por los aromas y gustos que despedía...sus caderas se quebraban y sus piernas finalmente quedaron abiertas y entregadas al placer de la agonía... y desapareció entre sus gemidos, hasta acabar tirada entre las sábanas de raso verde.
Me empine para entrar suavemente entre sus piernas mientras temblaban y al verla temblar bajo mis caderas,empujé con fuerza hasta alcanzar el fondo de su placer, la pequeña muerte la lacanzó y supo lo que era el goze de ser saboreada por un hombre con deseo infinito."

Don Juan De Marco.

viernes, 15 de enero de 2010

Ledeska y sus placeres..


"Sentí como tus piernas temblaban cuando mi manos las separaban, sentí palpitar tu sexo cuando mis labios se acercaban, apenas rozando la delicadeza de la nuez partida que dejaba escapar su jugoso fruto pequeño endurecido, y luego ese gusanito de seda que brotaba ente tus labios vaginales, endurecido y mojado, Hinchado en sangre y temblando a cada roce de mi lengua hambrienta de probar tu sabor, y de una nariz que quería guardar para siempre esa fragancia que expelía al mojarse.
Luego tu vientre levantado en oleadas de deseo y un corazón que no dejaba de palpitar al ritmo de mis roces, y u pequeño gemido que demostraba que agonizabas entre mis labios... hasta que soltaste en caudales todo ese jugo que empapo mi rostro regalándome todo lo que guardabas dentro... temblaste por mucho tiempo mientras te deshacías en mi boca, entonces empinado sobre tu cuerpo te penetre hasta escuchar tus gritos de placer y lujuria... y así, cerrando tus piernas y envuelta como un caracol te quedaste dormida con todo mi semen tibio dentro. pero dejando expuesto a mis placeres tus nalgas abiertas para penetrar por la puerta oscura que te dejo temblando de dolor hasta recibir la segunda descarga que llenaría tus placeres prohibidos... y así enganchados esperamos la luz del del sol a que entrara por la ventana.."

Don Juan De Marco

lunes, 4 de enero de 2010

El sueño anciado.

Como un alma errante, siempre buscando provocar en aquellos cuerpos sus deseos y sueños más profundos.

Dicen que soy la imagen del deseo y las palabras del éxtasis, pero sólo soy un alma en permanente deseo y entrando no sólo en el alma de una mujer .



Después, todos sus sueños me pertenecen, busco entre mis enigmas la imagen perfecta, pues en cada una hay algo que las hace temblar, y un beso para dar.
Don Juan De Marco.