lunes, 28 de junio de 2010

¡¡¡¡ Alicia en el espejo...!!!!

" Cuando asomé a la ventana y sin correr las cortinas vi a Alicia semidesnuda, con sus cabellos mojados y desordenados...Ese rayo de luz que dibujaba su sexo a contraluz cubierta por la delicada seda de encajes que cubría su sexo, era casi la imagen de un ángel perdido en sus pensamientos...Ahí sentada frente al espejo acariciando sus senos con avidez y suave vaiven, y esos dedos que tiraban suave de sus pezones, y el aura dorada que surgió de la silueta semidesnuda y árida, hizo que mi sexo temblara tras las telas del pantalón de ligera tela, donde no había espacio para ser atrapado entre elasticos, libre y rozante en la suave tela de algodon, en la más salvaje expresión de lujuria...mientras mis manos lo sostenían.
Alicia se levantó de la bella silla en la que estaba mirando su lujuria a través del espejo del viejo toilette, entre suaves telas y se dejó caer sobre el lustroso catre de bronce... el aire reinante en esa calurosa noche de verano, soplaba sin pudor las cortinas que me dejaban ver su cuerpo tendido sobre las ropas de raso rojo que servían de cobertor... sus senos se agitaron con la caída, y su vientre se deshizo en la mullida cama. Entonces sus dedos escribieron historias sobre su sexo humedecido por el agua del baño que se acababa dar, y el evidente estado de excitación que brotaba entre sus piernas. Sus dedos sujetaron la seda que le cubría, para en ademán indecoroso, desnudar su cuerpo dejando su sexo libre de brillosos vellos a los ojos encantados del fisgón... habría unos dos o tres metros entre las ventanas de Alicia y la mía. Se que ella sentía mi mirada, y abrió sus piernas suguiriendo pensamientos obsenos en mi cabeza. Sus dedos no dejaban de rozar su piel y hundirse entre sus labios vaginales, los que salían brillantes por la miel que se generaba en su interior, no demoró mucho tiempo en temblar su vientre ante la cogida de sus magistrales y experimentados dedos, que conocían su cuerpo como nadie.
Las espaldas, que se despegaban de las sábanas, volvían a caer rendidas soltando en su interior a borbotones caudales de biscoso néctar, su dulce gusto y sabor a hembra, la que no dudaba llevarse a la boca cada vez que sus dedos se lo permitían, prendidas por la fricción exquisita en sus labios vaginales,Alcia gemía en fluidos acompasando el brutal palpitar de su corazón, que ya sin aire clamaba un éxtasis infinito y una muerte lenta entre sus manos...
Su alma se extinguía entre sus dedos, sus gemidos ya no se escuchaban... sentía como sus sexo se perdía entre los placeres que a besos y lamidas el amante de la otra ventana le hacía imaginar... el que desnudo, entre las sombras, dejaba ver entre sus manos un sexo hinchado que no se apreciaba con claridad, pero con la forma sufiente para alentarla a seguir en sus propósitos...iba recogiendo a gratos y dulces sorbos... Chasquidos aplicados con la dulzura y presión que su cuerpo iban exigiendo... la precisión en la presión de sus dedos, y los gemidos que traspasaban las ventanas, me hicieron trasladarme hasta su habitación... levitando entre ventanas, hasta alcanzar su piel... y sentir como Alicia se derramaba entre bramidos apretados entre sus labios... y yo me desvanecía entre mis manos al otro lado del humbral...
Las estrellas llenaron el firmamento y y desapareció entre las sombras... audaz, lo había tomado todo... hasta la ultima gota de polen para convertirlo en miel en su vientre ... ese deseo inerte, ese deseo muerto, ese que revivía entre sus labios... ese deseo que llenaba sus sentidos y los míos..."
Don Juan de Marco....a través de una ventana

4 comentarios:

  1. QUE EXITANTEEEEEEEEEEEEEEEE......


    LEDESKA

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    1. que forma de imaginar una escena tan fielmente representada, como si estuviera mirándome, y que esconde mi deseo. de reojo en el vidrio que devuelve su mirada

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  2. Increíble imaginarme a Alicia, sentir lo que ella siente, increíble imaginarme al sujeto de la ventana y sentir el deseo que él siente... Perfecto!

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    1. Increíble sentir el deseo que relata una mujer al mirarse y sentirse observada sin que nadie más lo vea, y sólo su cuerpo lo entienda... bien por ti mulata, no vayas a verme la próxima vez que estés frente a un espejo

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En mi jardín el deseo no tiene límites.