domingo, 18 de diciembre de 2016

Simbiosis y paradigmas.

Es tarde y no puedo dormir, mi corazón bombea excitado. Tu duermes semi desnuda entre las sábanas y la fragancia sale de tu cuerpo , el sudor, baña tu piel, excita mi cuerpo. Das vueltas en la cama, haciendo caer los senos de un lado a otro, como si estuvieran danzando para seducirme, tu cuerpo parece intranquilo, tu piel roza mis dedos y no puedo dejar de desearte cuando estás así.
Tu vientre respira intranquilo, ´deslizo mis dedos suavemente por tu piel, la tibieza y el sudor que siento resbalar por tu cuerpo me obliga a acercarme para tocarte apenas con mis labios y recoger las gotas que corren por tu vientre con mi boca. Te beso y no dejo de pensar en ese sabor que tantas veces he probado mientras duermes. Tu olor ahoga mi deseo por poseer cada rincón de tu cuerpo. Te beso y descubro la suavidad que tanto me estremece. Te deseo, y dejo que mis dedos me ayuden a despejar esa sensación que te intranquiliza, y aunque pareces no percibirlo conscientemente, cuando mis dedos entran por tu pequeña calzón, tu vientre danza excitado.
Estoy exhausto, pero te deseo hasta el cansancio. Siento como mis dedos se enredan en los vellos que aparecen al deslizar delicadamente esa prenda interior , hundo mi nariz hasta extasiarme entre tus piernas mientras el ritmo de tus caderas se empieza a acelerar, y tus piernas tratan de cerrarme el paso. Pero nada puedes hacer estas dormida, y mi nariz ya alcanzo la humedad que escapa de tu interior. Escucho tu susurro... nooo por favor... y dejo que mis labios te despierten besando tu sexo.
Ahora gimes y dejas que tus piernas se separen para recibir el cálido aliento que escapa de mi boca entre la humedad que ahora te desborda, jadeas aún semi dormida, pero te dejas sin reclamar y en
silencio, Tus senos se endurecen al roce de mis manos y tus pezones crecen entre mis dedos. Te deseo y no dejó de repetirlo a tus oídos. Me deslizo por tu vientre atrapando todo el sudor que me alimenta. Me detengo para hacer cosquillas en tu ombligo hasta despertarte,  el hormigueo de mi lengua recorriendo la profundidad de ese pequeño agujero que divide tu cuerpo en dos grandes placeres, tus senos y tu sexo sensible a mi deseo. Tu vientre se agita y murmura el encanto que te produce la magia de mis besos, hasta sentir como de convierte en mareas y deseos atrapados.  
Te deseo... y no dejo que tus gemidos y jadeos se detengan, para hundir mi rostro entre tus piernas y luego subir para llevar el sabor de tu deseo hasta tus labios. Nuestros labios y lengua se enredan en un placer más que divino, te entregas a mis caricias como el junco al paso del rio. 
Tus manos me empujan hacia abajo y tu boca ruega que me hunda entre tus carnes, separas las piernas para recibirme, mientras tu cuerpo tiembla y suplica. Es tarde para detenerse, y el éxtasis te hace  divagar entre el sueño y tus deseos... parece que estuvieras tan lejos cuando me pierdo en tu sexo , cuando mis labios besan tu delicada y excitada piel,  siento que levitas entre el deseo y el placer, entre la vida y la muerte, entre el paraíso y el infierno y me someto a tus caprchos que son los míos. 
El silencio se apodera de todo, estás a punto de explotar, y buscas mi sexo para aferrarte a él, lo agitas

y cuando estás a punto, lo llevas a tu boca y sientes como me corro y te dejas llevar por el éxtasis formando una simbiosis perfecta, única y dejamos que nuestros jugos fluyan alimentándonos de ellos mutuamente, hasta develar los paradigmas más profundos del deseo de convertirnos en un sólo ser, y fluir cada uno por separado de nuestro éxtasis...
Luego , volvemos a separar nuestras mentes para dejarnos batir por el sueño , mientras nuestros cuerpos se acarician , despejando la inquietud que nos había mantenido inquietos momentos antes de poseernos. 

Don Juan De Marco, tranquilizando el alma.