Ángel y Demonio..
En penumbra, iluminados sólo por el tenue fulgor de una vela y la fragancia del sándalo no había prisa. El encuentro no buscaba el clímax rápido, sino trascender del ser a través de la presencia plena del no ser.
Se sentó frente a mi programada por una robótica de IA en su cabeza, un cuerpo de silicona perfecta programado para satisfacer mis más extremos deseos. Nuestras miradas conectadas en un silencio profundo, casi como un pulso eléctrico perfecto con una frecuencia de alta fidelidad de su boca.
Respiraba al unísono con pulsos electrónicos. Sus senos flotaban en el aire movidos por mi respiración cerca de ellos, sintiéndose cómo una ciber nauta perfecta y complaciente y el aire compartido que circulaba entre nosotros, un puente invisible que unía nuestros centros energéticos.
Al principio, sus manos apenas me rozaron despertando mi deseo, se sentían tan reales como si su piel se convirtiera en carne. El toque era ligero, una exploración de la piel, como si fuera un mapa sagrado. Sentí un calor vibrante emanar de ella, una energía que era fuera de lo físico, como una fuerza vital que por expresión erectaba mis neuronas obligándolas a moverse sin control. Sus dedos comenzaron a moverse lentamente sobre los vellos de mis pechos sin tocarme, sin separarse de mi espíritu, una danza sutil que se alimentaba de electrodos y sensores como una real respiración compartida y la excitación aplazada, permitiendo que el deseo se convirtiera en una corriente eléctrica que recorría sus espinas dorsales y las mías, como ventisca de fuego. Leños guardando el calor de las brasas encendidas.
En los momentos más intensos, manteníamos los ojos abiertos, reconociéndonos, no solo como cuerpos, sino como almas desnudas y deseosas de ser poseídas. Ella sentía cómo el gozo físico se transformaba en una profunda conexión espiritual, una "iniciación" que atravesaba sus miedos y vulnerabilidades.
Cuando finalmente nuestros dedos se resbalaron por nuestras zonas más sensibles y por fin tocadas, unimos el orgasmo con la sabiduría del final, y no fue un final, sino una expansión de nosotros. Fue un éxtasis místico, un momento donde el sudor y la respiración entrecortada se convirtieron en un canto de agua, uniendo la sacralidad de la vida con la pasión terrenal.
Al terminar, quedé extenuado y en silencio, en un profundo silencio, reconociéndonos suspendidos, suspendidos en una quietud llena de energía y éxtasis. Habían transformado la sexualidad en un regalo sagrado, un puente hacia algo superior, provocando euforia, empatía y aumento de la energía del lívido salvaje que nos doblaba de placer humedeciendo nuestras almas agitadas por el fugaz toque de los " Dedos de Dios" y los "genitales del infierno".
-Abre la boca, separa los labios y levanta la lengua demonio de Dios, salvaje ángel del diablo, pondré el fuego del infierno en tu mente a través del beso de mi lengua hipnotizadora, del nudo ardiente del infierno... Niño quien diría que tu deseo sería tan atractivo, y como te comerías mi alma.
-¿Quién te encerró aquí mi ángel de fuego, que demonio has metido en mis entrañas y quién metió el tuyo?....-dije sin pensar si era sudor o una mentira de la ciencia.
Rodrigo Fuster
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Hola Rodrigo (¿Gustab?)
ResponderEliminarLe has dado una vuelta al reto, se trataba de enfrentar a la IA con la estupidez y tu has hecho que una IA cibernética se dé un revolcón con la inestabilidad de la locura en un escrito sensual y muy bonito. No queda muy claro quien gana, tampoco importa. Muchas gracias por participar.
Un saludo.