Simple y desnuda.
a arrastrarte de los vellos
en una madrugada de conchas.
Quiero la seda roja, al tacto,
palpar tu ausencia, la humedad
caliente de tus labios.
Simple y desnuda,
eres inmensidad y misterio;
Sientes implacable la dulzura en tus labios,
las pequeñas gotas lloviendo sobre tu boca.
Eres madreperla bañada por tu cuerpo,
espuma de tus sueños.
Desnuda eres ombligo,
toda piernas muy abiertas,
ancha y espaciosa agitando las caderas.
Señuelo es tu sabor,
paladar, leña de este fuego.
Me hice sangre al golpearte
con mis labios en la sed de tenerte,
en la impaciencia del buscarte.
Eres orgasmo que alza el cuerpo.
Manoseo las palabras, mordiendo tus senos
y la entrepiernas agitada con mis dedos.
Te acaricio desde abajo y no me corro.
Cólmeme de sabia el paladar
con esta sed quemándome por dentro.
Sentir quiero tu cuerpo y el temblor,
y la firme suavidad conque te abres,
una y otra y otra vez más...
Me gusta saborearte despacio,
sentir la descarga de tu piel
y lo que sea que viene de la carne abierta;
Tu silueta de arena
vuela en alas de mariposa,
en la presencia caliente de mis venas.
Rodrigo Fuster
.

No preguntes qué guardo en la noche; tu nombre aún respira en mi silencio. Fuiste oleaje sobre mi sombra; y yo, misterio abierto solo para quien sabe escuchar la sed.
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