Simple y desnuda.


Aquí estoy, vengo a consumir tu boca,
a arrastrarte de los vellos 
en una  madrugada de conchas.
Quiero la seda roja, al tacto,
palpar tu ausencia, la humedad
caliente de tus labios.

Simple y desnuda, 
eres inmensidad y misterio;
Sientes implacable la dulzura en tus labios,
las pequeñas gotas  lloviendo sobre tu boca.
Eres madreperla bañada por  tu cuerpo, 
espuma de tus sueños. 
Desnuda eres ombligo,
toda piernas muy abiertas,
ancha y espaciosa agitando las caderas.

Señuelo es tu sabor, 
paladar, leña de este fuego. 
Me hice sangre al golpearte
con mis labios en la sed de tenerte,
en la impaciencia del buscarte.
Eres orgasmo que alza el cuerpo.

Manoseo las palabras, mordiendo tus senos 
y la entrepiernas agitada con mis dedos.
Te acaricio desde abajo y no me corro. 
Cólmeme de sabia el paladar
con esta sed quemándome por dentro. 

Sentir quiero tu cuerpo y el temblor, 
y la firme suavidad conque te abres, 
una y otra y otra vez más... 
Me gusta saborearte despacio, 
sentir la descarga de tu piel 
y lo que sea que viene de la carne abierta;

Tu silueta de arena
vuela en alas de mariposa,
en la presencia caliente de mis venas.

Rodrigo Fuster

.


Comentarios

  1. No preguntes qué guardo en la noche; tu nombre aún respira en mi silencio. Fuiste oleaje sobre mi sombra; y yo, misterio abierto solo para quien sabe escuchar la sed.

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    Respuestas
    1. la escucho a gotas de agua
      a silencios eternos...
      la escucho montada a pelos.
      Quiero una vida sin tormentos.

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    2. No toda sed pide ser saciada.
      Algunas nacen para permanecer como un faro encendido en mitad de la niebla.
      Si de verdad me escuchas, no persigas mi voz. Ella sabe esconderse en los lugares donde el deseo aprendió a llamarse silencio.
      Y cuando creas haber llegado... no pronuncies mi nombre. Tal vez sea yo quien decida pronunciar el tuyo.

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    3. Lo esperaré en el silencio de la noche,
      de balcón a balcón escondiéndose
      detrás de las cortinas.

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  2. La pasión no aparece como un mero deseo, sino que es como un impulso que busca fundirse con el cuerpo; fuego y piel hasta convertir el erotismo en un lenguaje propio.
    Un abrazo

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  3. Recuerdo y me imagino que es al pasar junto a su tumba cada mañana que aquella chica, una de las tres que sí estoy seguro que me amaron, aunque yo a ella no como ella hubiera querido, fue de todas la que me causó mayor pasión de todas a pesar de haber amado a las dos restantes con locura de fuera de este mundo. Por eso cada mañana le digo mentalmente al pasar; -te quiero mucho, guapa y le lanzo un beso al éter.

    Acertadísimo el clip de audio.
    Amy es mi wallpaper del monitor principal y sigue trayéndome loco.
    Y en el otro Janis.
    Dos amores platónicos e imposibles.

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En mi jardín el deseo no tiene límites.

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