viernes, 24 de abril de 2009

Abrazando al tiempo...

"... Hoy sus ojos estaban tristes, enrojecidos por las lágrimas que desprendían, su edad marcaba la distancia... Se miraba al espejo...Sus senos ya no eran los mismos, pero dentro de ellos guardaba el amor más grande que había entregado, aùn dulces al paso de los años. El camisón de seda dibujaba sus nalgas marcadas por los años... me acerqué sin hacer ruido, y a sus espaldas, dejé que mis manos las tomaran . Se sentían suaves, ya no eran tan duras como antes, pero la sensación que causaban al tacto de mis dedos... carnosas y bien dibujadas, me hacian flotar en el tiempo...Abracé sus caderas para levantar el camisón y sentir sus nalgas desnudas, mientras mi sexo se erigía entre sus piernas rozando levemente el suyo, en vaivenes cansinos... ese cuerpo endulzado con los años, se dejó caer apoyado en el lavamanos... y quebrando la espalda, busco con sus manos mi sexo y lo encamino en el suyo, no necesitabamos palabras. Los gemidos eran su voz, empuje levemente para deslizarme dentro de ella... el aceite desprendido por el deseo de ser poseída, alivió la tarea, que en nuestra juventud, se hacía un mundo.
Su cuerpo tendido sobre la cubierta, le abrió las puertas al deseo, y fui empujando para enterrarme en ella suavemente... mis caderas danzaban entre sus nalgas entrando y saliendo de sus delirios tras las décadas, y se fue olvidando de su edad para preocuparse de su cuerpo, que no pedía nada más que caricias para soportar el paso del tiempo...y entonces le susurre dulcemente:
- Guarda silencio y déjame disfrutar de este cuerpo que he visto madurar entre mis dedos....-"

Don Juan De Marco

1 comentario:

  1. Lindo demais, as marcas do tempo embelezam a nossa alma, nos fazem ser o que somos sem máscaras, elas não são necessárias.
    Conhecemos nossos desejos, amor, e temos a visão do verdadeiro sentimento.
    Bjs.

    ResponderEliminar

En mi jardín el deseo no tiene límites.