Seducidos

lunes, 20 de abril de 2009

Obsesión...

"... En esas calles donde un día el amor fue desechado para introducirse en los callejones de la perdición... donde las manos se amarraron para tocarlo todo, sin pudor, mientras se deslizaban bajo tus faldas e iban tirando los encajes de tu ropa interior, donde los dedos arrancaron el deseo a golpes suaves y caricias sedosas, donde tus senos abrieron el escote para ser devorados entre mis labios. Donde un dedo, sólo un dedo bastaba para arrancar lamentos y gemidos de tu garganta, donde recogía con hambre cada gota que destilabas, donde el gemido se volvió beso ahogando los fantasmas de mi extaciada obsesión por los coños mojados..."
Don Juan De Marco.

1 comentario:

En mi jardín el deseo no tiene límites.