Seducidos

miércoles, 13 de abril de 2016

Dulce y sal.


" Pude sentir como te derramabas sobre mis labios, quise recoger cada gota que brotaba en ti... Mi lengua había cruzado el umbral y esperaba con ansias ese momento,la suavidad en tu interior no dejaba de llevarme más adentro, hasta que toque el último rincón que podía alcanzar... el intenso sabor lo llenaba todo, empalagosa , no dejé de recoger todo lo que había dentro... y sentí como se iba mi vida entre tus labios, y aún así deje mi lengua dentro llenándote de lujuria, mientras te dejabas derramar en mi boca... nada se podía perder... todo era néctar que había que aprovechar, y saliendo a respirar, te dejaste enterrar en mí suavemente... y  tu cuerpo se expresó libremente... exquisito final nos deparaba esa noche... cuando caíste mojada de sudor sobre mi pecho y nos besamos compartiendo esos sabores que a solas no podríamos alcanzar..."

don Juan De Marco...

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En mi jardín el deseo no tiene límites.