Seducidos

miércoles, 13 de abril de 2016

Roces al fruto de Ayanay....

" ... creí que me sentirias apenas tocara tu piel... me acerque sin hacer ruido y destape tu cuerpo corriendo las frazadas que te cobijaban... al verte desnuda y observar tu sexo, note que tus labios permanecían pegados... estaban arrugados por la calidez de la noche... no corría sangre por ellos...parecían muertos.
Entonces mis dedos formaron cual artesano la forma de tus senos. apenas rozantes sobre tu piel...corrí tus piernas para abrirlas y acaricie con mi lengua la difunta piel... gemiste adormilada...y repetiste ...buenos dias amor ... y los suspiros fueron llenando el ilencio de la habitación.. hasta que por fin se abrieron cual calida rosa por le sol acariciada...la humedad brotó adentro separando la piel... y la fragancia de la noche en tu cuerpo se convirtió almiztle... suspirabas mientras mi labios satisfacían todos tus deseos mientras mis manos se revolcaban en tus senos despertando los pezones desinflados... y de flor marchita te convertiste en fruto maduro... el color enrojecio tu piel y tus caderas serpentearon entre las sabanas haciendo que tu cuerpo se convirtiera en agua sagrada... bendito semen el que luego cubriria tu piel..."

Don Juan De Marco, recordandote" ... creí que me sentirias apenas tocara tu piel... me acerque sin hacer ruido y destape tu cuerpo corriendo las frazadas que te cobijaban... al verte desnuda y observar tu sexo, note que tus labios permanecían pegados... estaban arrugados por la calidez de la noche... no corría sangre por ellos...parecían muertos.

Entonces mis dedos formaron cual artesano la forma de tus senos. apenas rozantes sobre tu piel...corrí tus piernas para abrirlas y acaricie con mi lengua la difunta piel... gemiste adormilada...y repetiste ...buenos dias amor ... y los suspiros fueron llenando el ilencio de la habitación.. hasta que por fin se abrieron cual calida rosa por le sol acariciada...la humedad brotó adentro separando la piel... y la fragancia de la noche en tu cuerpo se convirtió almiztle... suspirabas mientras mi labios satisfacían todos tus deseos mientras mis manos se revolcaban en tus senos despertando los pezones desinflados... y de flor marchita te convertiste en fruto maduro... el color enrojecio tu piel y tus caderas serpentearon entre las sabanas haciendo que tu cuerpo se convirtiera en agua sagrada... bendito semen el que luego cubriria tu piel..."

Don Juan De Marco

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En mi jardín el deseo no tiene límites.