viernes, 17 de abril de 2009

Toda Ella...

"... y fui cubriendo cada rincón en su oscura morada.... sus manos agarradas en la fina y envejecida madera, la movían con desesperación para no caer de las alturas, hasta que por fin sintió correr el tibio jugo que nacía en mis entrañas, resbalando por sus piernas...
...se quebró en la oscuridad de la noche, mientras mi boca se llenaba de toda ella... fueron segundos de pasión, pero siglos de deseo..."


Don Juan De Marco...

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En mi jardín el deseo no tiene límites.